Por qué estudiar la Historia Pepiniana

La historia de nuestra familia y de nuestro pueblo va descubriendo y develando por qué somos así.  El conocimiento de nuestra historia nos dará el entendimiento de conocer lo que somos y nos habrá de potenciar para amar más y proteger nuestro patrimonio cultural y nuestra manera de vida peculiar: la pepinianidad y su gente.

Un nivel de comprensión más profundo sobre nuestra historia nos capacitará para conocer y distinguir cuáles son las fuerzas que operan en la formación y desintegración de un pueblo, en su lucha por vivir o morir y en su interés de ser un pueblo de corta duración o con deseos de perpetuarse.

La investigación histórica y social de San Sebastián del Pepino nos ayuda a identificar nuestros problemas, nos orienta y nos vitaliza para buscar aquellas soluciones que sean pertinentes a nuestra realidad sin sacrificar nuestra razón de ser pueblo y etnia.

La globalización es la oportunidad económica dorada de los grandes capitales mundiales que  requiere la eliminación de las barreras culturales nacionales y pueblerinas que le resisten.  En consecuencia, es un peligro inmediato para la existencia permanente de las naciones y pueblos.  En vista de esto, por un lado, tenemos que disfrutar nuestro legado cultural al máximo y por el otro, debemos continuar luchando con valor e intenso sacrificio por la perpetuidad de nuestro pueblo mediante el estudio y análisis de nuestra historia.

Porque el conocimiento de nuestra historia nos compromete como socios y copartícipes de El Pepino

Como en cualquier otro lugar, ocurre en El Pepino,  que hubo y hay paisanos que nacieron y se criaron aquí pero su compenetración al imaginario cultural pepiniano no ha sido  tan vinculante que los haya comprometido.  Sin embargo, hay otros pepinianos que luego de emigrar van y vienen o regresaron a El Pepino.  Algo los atrae a su lugar de origen.   Otros que viven en algún lugar de Puerto Rico, cercano o lejano,  no pierden el contacto con su tierra por lo que van y vienen con frecuencia.  Son los eternos ausentes-presentes.

El conocimiento y compenetración en la historia pepiniana provoca que miles de sus hijos permanezcan o regresen para darle su presencia útil.  Es que sienten que son socios de la gran sociedad pepiniana y como responsables de la crianza que recibieron en el terruño, quieren devolver este cariño y cuidado con creces.  Invierten en este suelo su educación, su talento, sus bienes y su tiempo porque quieren ver a El Pepino progresando, fortaleciéndose y ampliando su dimensión hacia lo nacional e internacional.

Transmitir el legado histórico y cultural de El Pepino a los nuevos pepinianos es la mejor inversión porque éstos mismos habrán de bendecir a El Pepino con lo que reciban.    Para que la etnia cultural pepiniana se mantenga fuerte,  vigente y pueda perdurar pujante en la política, la economía, en lo social, en lo educativo, en lo religioso y en lo  cultural es imprescindible adentrarse más en la historia de nuestra patria chica.

Porque la micro historia de los pueblos es un medio para fortalecer la historia patria

El lecho y cause del río de la puertorriqueñidad se vuelve profundo y caudaloso en la medida en que las corrientes de los riachuelos municipales se vierten en él.  No es posible amar la patria desde la generalidad.  La patria se ama desde el terruño en donde nacimos o donde nos criamos.  En nuestro caso, la patria puertorriqueña práctica es la patria chica pepiniana.  Son nuestras experiencias en nuestros terruños particulares las que nos hacen atesorar y valorar la patria grande de todos: Puerto Rico.  Si hemos de fortalecer la historia de Puerto Rico lo haremos investigando, estudiando y analizando la historia que nos dio origen  y nos dotó de creencias, valores, lenguaje, costumbres y tradiciones.  Esta pequeña historia juntamente con todas las otras historias municipales son las que le dan contenido y fuerza a la gran historia de Puerto Rico.

Compártenos en tus Redes Sociales

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

Más para Leer

1765 pintura del poblado del Pepino pintado por Pedro Tomas Labayen

Camino de la Aldea

Sabido es, que a principios de la colonización, la isla estuvo dividida por mitad, en su ancho, en dos grandes partidos denominados

Salto Collazo

Collazo: La Leyenda del Salto

Se cuenta que en una quebrada que nace en Guajataca, de aguas claras y cristalinas que sigue su curso de norte a

Deja un comentario

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on whatsapp
Share on email
Share on print

©Copyright 2019.Todos los Derechos Reservados. Diseñado y Alojado por Directorio.WebDedicado.com