Por qué estudiar la Historia Pepiniana

Es la cuna-ambiente en donde vivieron, murieron y fueron enterrados muchos de nuestros queridos antepasados. Es el lugar y la gente en donde queremos volver en la ancianidad, si es que estamos fuera de ella y reposar cuando los días de nuestra existencia esté por agotarse.  En fin, esa tierra-ambiente y esa familia-cuna son nuestra.

Porque somos una identidad colectiva

Dotar a un pueblo de un pasado común y fundar sobre ese origen remoto una identidad colectiva, es quizá la más antigua y la más constante función social de la historia.  Desde hace más de 300 años nuestros pioneros, los hacendados,  los trabajadores y los pobres llegaron a  esta geografía  y, con el paso de los siglos,  han ido forjando un pueblo,  una etnia.  Primero fuimos un incipiente núcleo poblacional en forma de hato o criadero, luego evolucionamos a un poblado de trabajadores y pobres de la agricultura en torno a una o varias estancias y haciendas.

Se fue formando una comunidad de lazos primordiales y vínculos aglutinantes hasta  que un día despertamos y nos concebimos como un pueblo entre otros pueblos pero con nuestras características culturales muy particulares.  Hemos sobrevivido a lo largo de tres siglos y el aprecio y defensa  por nuestra gente es insuperable. Hemos perdonado, incluso, a los que nos utilizaron para aumentar sus capitales en menoscabo de nuestra identidad colectiva.  El pepinianismo los fue absorbiendo hasta que vinieron a ser una parte integrante de nuestra identidad colectiva.

Nos acordamos de nuestra generación, la de nuestros pares y condiscípulos,  con la que nos criamos y disfrutamos todas las cosas bonitas y desagradables de nuestra primera vida.   Pero no podemos olvidar la generación de aquellos que nos criaron con amor y disciplina.  Aquella generación de vecinos “entrometidos”,  que nos castigaban por causa de sus informes, generación de maestros, de policías, de deportistas y de tanta gente inolvidable.  Muchos de ellos hoy son paradigmas de nuestra sociedad y estudiados.  Así se fue conformando nuestra etnia colectiva.

Porque somos un pueblo que ha ido ganando gobierno propio lo que  nos ha permitido avanzar

La historia se ha ido  convirtiendo, más que en una memoria del pasado, en un análisis de los procesos del desarrollo humano, en una reconstrucción crítica del pasado. Desde que comenzamos a aglutinarnos en nuestro primer periodo de colonización nuestro propósito fue lograr, cada vez más, un mayor grado de gobierno propio en aras de alcanzar un mayor control de nuestros asuntos y lograr una buena medida de desarrollo.

Fuimos varios poblados administrados por  alcaldes de campo para principios de 1700.  Después, desde 1752,  comenzamos a organizarnos como partido  jurisdiccional con un ejecutivo llamado Teniente y Capitán a Guerra y un legislativo, la Junta de Visitas, compuesta por los vecinos propietarios fundadores del partido, hasta que, en el 1763, cumplimos todo lo requerido por la autorización y que nos permitió darnos por un pueblo fundado.

En el 1812 nos inauguramos como un ayuntamiento constitucional con Alcalde y Cabildo, con facultades de mayor  gobierno propio.  Y más adelante, a fines del siglo XIX y principios del siglo XX,  advinimos como un municipio y asamblea municipal con competencias administrativas que colocaron en nuestras manos la toma de decisiones importantes para nuestro pueblo.  Finalmente, como municipio autónomo, tenemos una gama de posibilidades de gobierno propio,  asequibles,  que serán nuestras en la medida en que vayamos haciéndonos más responsables y eficaces con los asuntos internos que administramos.

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