Narciso Rabell Cabrero

Este artículo es reproducido por CienciaPR con permiso de la fuente original. Ángel M. Nieves-Rivera y Edgar J. Maíz López- En este libro hemos intentado describir brevemente los eventos más sobresalientes en la vida del prócer pepiniano Narciso Rabell Cabrero (1873-1928) (en adelante NRC) como un modelo a seguir por las actuales y futuras generaciones de puertorriqueños, tanto en las ciencias naturales como en los otros campos del saber. Nació en San Sebastián de las Vegas del Pepino en 1873, fue bautizado con el nombre de José Andrés Narciso Vicente Rabell Cabrero. Considerado por la literatura académica como “el hombre de ciencia de Puerto Rico” con un bagaje científico vasto y un humanista con una visión muy adelantada para su tiempo.

Fue llamado el “hombre de ciencia de Puerto Rico” en los Anales de la Academia de las Ciencias en Nueva York por sus aportes y la colaboración con el equipo de científicos norteamericanos durante el tiempo de exploración y la redacción del “Scientific Survey of Porto Rico and Virgin Island” de la Academia de Ciencias de Nueva York. El propósito de dicho reconocimiento por parte de la Academia de Ciencias de Nueva York fue indagar lo que “las nuevas posesiones” ofrecían en cuanto a recursos naturales y sociales, y aunque en principio se hizo una labor de bien, al final lo que valió fue la filosofía política del control.

Su preparación académica fue en instituciones como el Colegio San Juan Bautista, el Liceo de Mayagüez, e hizo su licenciatura en la Real Sub-Delegación de Farmacia de Puerto Rico en San Juan, aparte de ser un autodidacta. NRC se distinguió como un hombre renacentista en todo el sentido de la palabra. Sus aportaciones fueron innumerables aunque poco reconocidas en su Puerto Rico natal; aunque muchos han biografiado su obra, pocos la rastrean. Se distinguió como naturalista (siendo paleontólogo, farmacéutico, químico, botánico, arqueólogo aficionado), fungió también como asambleísta, alcalde, síndico, educador, líder cívico y músico. Aparte de colaborar con las expediciones científicas estadounidenses a comienzos del pasado siglo XX que gestaron el “Scientific Survey of Porto Rico and the Virgin Islands”, publicó sus propias investigaciones usando la metodología disponible para su tiempo. Hasta donde sabemos, fue el primero (o uno de los primeros) que hizo una publicación científica acerca de los dientes de tiburones fósiles en Puerto Rico. También, hizo una colección notable de fósiles en los predios del hoy conocido Salto Collazo y áreas aledañas como el río Guatemala, y en honor a eso, algunos especialistas en invertebrados han bautizado dicho fósiles y algunos de los cuales aún hoy conservan su nombre, e.g., el bivalvo o almeja fósil Venericardia rabelli.

¿Por qué hacer la biografía de NRC? Esta fue una pregunta que a modo de hipótesis nula comenzó a pulular en nuestras mentes al comienzo de la investigación. Algunos estudiosos consideran que ya todo estaba escrito acerca de NRC. Esto es una hermosa falacia. Fue una tarea interesante como autores de este estudio, conocer los detalles de la vida de NRC a mayor profundidad, aunque tuvimos que sumergirnos entre los muchos datos primarios, entiéndase documentos como certificaciones, cartas, periódicos, fotografías, entrevistas con sus descendientes y búsquedas nuestras como los basados a priori por la propia familia de NRC. Desafortunadamente, el polifacetismo que mostró NRC puede ser malinterpretado como una “falta de enfoque” siendo en realidad la antigua escuela investigativa de estos curiosos o sabios que le precedieron como Humboldt, Bonpland, Agassiz, y otros naturalistas. Se necesitan personajes como NRC en nuestro pueblo donde cohabiten la historia natural, las ciencias políticas, la religión y el humanismo, todo en uno, dentro de un campo de tolerancia. Fue un naturalista, versátil, polifacético, humanista, un renacentista que cultivaba de todo, producía de todo sin ser un escollo o roca en el camino a aquellos que se levantan, en otras palabras un facilitador del camino. Usó su pequeña fortuna filantrópicamente y sin decir nada a nadie…

Aunque muchos de los hallazgos que hizo NRC no los publicó no fue impedimento para que los especialistas en los diversos campos revelaran la identidad de muchos de los especímenes colectados y ofrecieron datos acerca de la biogeografía del lugar. No obstante, logró publicar algunas contribuciones como por ejemplo: “Relación de los fósiles presentados en la 3ª Feria Insular…” (Anuario de la Asociación de Farmacéuticos en 1913), “Notas paleontológicas” (Revista de las Antillas en 1914) y “Notas sobre algunos escuálidos fósiles de Puerto Rico” (Revista de Agricultura de Puerto Rico en 1924). Los hallazgos más importantes fueron en la paleontología de vertebrados e invertebrados, específicamente en tiburones, tortugas, dugongos y otros organismos marinos y estuarios. Además, se han descritos invertebrados marinos de dichas colecciones facilitó y donó especímenes de su colección fosilífera a diversos centros de estudio y a varios museos. Aparte de hacer y estudiar sus propias colecciones, produjo publicaciones científicas, escritos y desarrollo sus propios químicos y fármacos (e.g., Tabonucol).

¿Fue NRC conocido? Lamentablemente no, sólo los pepinianos, su familia y algunos especialistas reconocen su obra. Uno de los propósitos principales de este libro, es el dar a conocer su vida y obra hasta donde se nos permita. Su vasta aportación ha sido más extensa porque se han extraviado documentos y colecciones, las cuales su paradero se desconoce. NRC es un ejemplo a emular por las nuevas generaciones ya que corrió la buena carrera y a pesar de las adversidades siempre tuvo su norte definido desde el principio de su vida. El legado que hizo Rabell Cabrero para San Sebastián y los investigadores científicos fue que ya las colecciones científicas las había hecho, facilitándoles el lugar de trabajo a los especialistas, e.g., el Salto Collazo y río Guatemala. Conocía a los dueños de los terrenos y lidiaba con los campesinos que colectaban dichas piezas tanto paleontológicas como arqueológicas.

Aunque es conocido por todos los pepinianos, NRC fue un prócer olvidado por la historiografía puertorriqueña, como científico se preocupó responsablemente por inventariar lugares arqueológicos y paleontológicos, hizo buenas colecciones y llevó especialistas al campo. Aun todavía está pendiente en ser analizado las colecciones de NRC así como su origen o provincia geológica, su trabajo es fundamental para comprender la paleoecología, biogeografía y los procesos formativos que moldearon a San Sebastián y a Puerto Rico en general. Además, la biblioteca farmacológica de NRC tiene un potencial inmenso en la cura de enfermedades y pueden dar nuevos aportes al acervo etnobotánico y químico con sus brebajes y pociones de su invención.

NRC vivió en una época de transición socio-cultural y política del llamado “trauma del ’98” y se enfrentó con tesón a una serie de cambios asociados a estos eventos. El “trauma del ‘98” es un término empleado por el escritor Antonio S. Pedreira y que recoge el cambio social, religioso, político y económico que abarca desde 1898 hasta 1910 en el archipiélago puertorriqueño. Fue un cambio político impuesto cuando existía una estabilidad autonómica, se aplicaron las leyes y la constitución de los EE.UU., básicamente un régimen militar que sustituyó el cambio de soberanía.
El uso de títulos nobiliarios fue abolido, se devaluó la moneda, se abolieron profesiones, se trastocó el orden constitucional, asimismo se alteró el mismo orden de vida. Todo esto sucede cuando se habían firmado ya unos acuerdos con España, habiendo establecido un gobierno autónomo, quedando establecida la separación entre la iglesia y el estado. Puerto Rico (incluyendo a Filipinas y Guam) literalmente ‘fuimos vendidos a precio de baratillo’ según el segundo artículo del Tratado de Paris (1898). Todo esto sucedió luego de avances agigantados en las ciencias naturales como la aparición del “Origen de las Especies” y muchos otros durante los siglos XIX y XX. En esta época de expansión y descubrimiento incremento el racionalismo, las cuales abrieron brecha, y en ese tiempo fue que NRC se gestó.

Fue amigo y colaborador con ilustres puertorriqueños como Luis Lloréns Torres, Juan García Ducós, Rafael Martínez Nadal, Antonio R. Barceló, entre otros. Es interesante vislumbrar detalles adicionales acerca de la vida de este personaje y llevarlo a un plano personal y cuya conciencia estuvo ‘entre la choza y el castillo’. Aunque nuestra colaboración dista mucho de biografiar completamente a Don Narciso, si le ofrecemos al lector nuevos insumos nunca antes revelados. Para futuros estudiosos, les sugerimos que se enfoquen en los diversos aspectos de su vida política, religiosa y moral merecen estudiarse a la luz de la época. La vida de nuestro versátil caballero es como un rayito de luz que, a través de un prisma, nuevas facetas en el espectro lumínico continúan emergiendo.

Además, se ofrecen datos generales acerca de su distinguida genealogía de origen catalán. El prólogo del libro fue redactado por el insigne historiador y genealogista caborrojeño Antonio “Mao” Ramos y Ramírez de Arellano. Como dato interesante cabría señalar que el Sr. Ramos y Ramírez de Arellano fue el mentor en genealogía del primer autor. De entre los colaboradores quienes hicieron posible esta redacción están la Sra. Narcisa M. Rabell Echeandía, conocida como “Dona Narci” nieta del prócer y quien nos abrió gentilmente las puertas de su hogar y su colección de artículos, fotografías, documentos y parafernalia de la época. Otra personas que colaboraron muy desinteresadamente fueron el Dr. Eduardo Méndez Bernal y el Lic. Jesús Rabell Méndez. Agradecemos particularmente al Dr. Ross MacPhee, la Dra. Bushra M. Hussaini y el Prof. Carl Mehling (Museo Americano de Historia Natural de Nueva York) y al Dr. Igni Agnersson (Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, UPRRP) por la amabilidad de permitirnos documentar los fósiles de la fragmentada “Colección Rabell Cabrero”. A todos aquellos que de manera inconsciente les hayamos obviado u omitido, nuestras más sinceras disculpas.

Las contribuciones de la Sra. Rabell Echeandía, el Dr. Méndez Bernal, el Dr. Olivencia Rabell, el Lic. Jesús Rabell Méndez, y otros quienes nos proveyeron fuentes primarias e inéditas en muchos casos dar una perspectiva más amplia de la labor de este caballero. Además, recurrimos a los trabajos publicados y otros documentos familiares e historiográficos. Lo que hemos intentado hacer es una pequeña aportación a la vida y obra de NRC y a sus descendientes. No descartamos hacer una segunda edición de la misma obra de forma ampliada para un futuro no muy lejano. Esperamos que otros puedan beneficiarse y aportar datos a este estudio. De estos nuevos insumos esperamos surjan nuevas hipótesis e investigaciones acerca de la historiografía, genealogía y procesos sociales que fueron olvidados o poco estudiados y que merecen respuestas…

Los autores del libro son el Dr. Angel Nieves-Rivera y el Prof. Edgar Maíz López.

Ángel M. Nieves-Rivera (1965- ) oriundo de Bayamón, obtuvo su Doctorado en Ciencias Marinas (con mención en Oceanografía Biológica) del Departamento de Ciencias Marinas de la Universidad de Puerto Rico, Recinto Universitario de Mayagüez. Ha publicado alrededor de 75 artículos en diversas materias en revistas alrededor del mundo. Sus intereses son las ciencias naturales y recientemente la genealogía.

Edgar J. Maíz López (1948- ) nació en Ponce, cuenta con una Maestría en Artes en Estudios Puertorriqueños (con mención en Arqueología de Puerto Rico y el Caribe) del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe. Con más de 35 años de experiencia en el campo, investigó el sitio arqueológico Hernández Colón en el río Cerrillos de Ponce. Ha publicado alrededor de 26 artículos científicos. Sus intereses son la zooarqueología y el análisis de la cerámica amerindia.

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