Angel Mislán Huertas
Nació en Pepino en el año 1862, murió en Barceloneta el día 1 de febrero de 1911. Mislán estudió con su padre, el solfeo y la mecánica del clarinete y del bombardino; pero cuando fallecido aquel se vio constreñido, muy joven aún, por las apremiantes necesidades de la vida, a invadir el campo de la profesión, la carencia de medios extraños para salir airoso en sus empeños artísticos le hizo, unas veces con preparación otras improvisadamente, practicar la mayor parte de los instrumentos, incluso el típico cuatro, que pulsado por él, semejaba los dulces sonidos del arpa eólica.
Su instrumento favorito, en el que no tuvo rival, lo fue el bombardino. Aparte de la gran habilidad mecánica, dulzura, de expresión y corrección del fraseo, emitía los sonidos con tal privilegio, que sobrepasando la extensión del registro agudo con claridad y robustez deliciosa, de no presenciarse la ejecución, lo que parecía oírse eran los sonidos de una flauta.
La chispa del genio que iluminaba su cerebro irradió en todos sus actos musicales. Su trato afable, modesto, simpático, que también reflejaban las melodías de sus danzas, le franqueaba las puertas sociales, proporcionándole, doquiera que iba, abundante trabajo profesional.
Corno instrumentista, si no fue un virtuoso, fue todo lo hábil para, en el bombardino, destacarse en el cuadro de lo corriente, ocupando el primer término. Como preceptor, transmitía sus conocimientos con pureza, mejorándolos por medio de la observación de los métodos que empleaban otros maestros que, más afortunados, habían bebido en mejores fuentes.
Como director de orquesta de baile, estuvo al nivel de los mejores y para la organización de pequeñas bandas tenía el sentido práctico de instrumentar con arreglo al número y conocimientos de los instrumentistas.
Poseyendo Mislán un alto temperamento artístico, las melodías de sus producciones resultaban agradables, claras, bien combinadas y justamente equilibradas.
Sus danzas “Sara”, “Tu y Yo”, “Pobre Borinquen”, “Recuerdos y Lágrimas” y “Ojos de Cielo” se han hecho muy populares.
En “Pobre Borinquen” expresa Mislán, dice el Sr. Calleja, los dolores de la patria irredenta, en “Recuerdos y Lágrimas”, las añoranzas de perdidas dichas vibran en el sentimiento melódico y en “Ojos de Cielo”, dedicada a la bella Srta. utuadeña Adela Mattei, retoñando en el alma ilusiones y espejismos de juventud, hacen que el ideal adquiera en notas, realidad momentánea. (Datos entresacados de la obra “Música y Músicos Puertorriqueños”, de don Fernando Callejo).
Pepito Figueroa Sanabia - Este joven artista cuya fama ha sido justamente proclamada en todo el país, es una verdadera notabilidad en el difícil dominio del violín, su instrumento favorito. Las audiciones que ha celebrado en distintos pueblos de la isla, le han merecido hondas congratulaciones y entusiástico s aplausos.
Otros hijos del Pepino han podido abrirse brecha en el campo del divino arte, por haber revelado excepcionales condiciones para ello; pero las exigencias de la ardua lucha por la vida y el reducido ambiente en que se han movido, no les ha permitido hacer progresos en sus estudios, conformándose con ser buenos aficionados.
Entre ellos, merecen especial mención Juan Acosta Arce, Quiterio Tirado Cordobés, Carlos Fuentes Román y Juan M. Vélez.
volver a Pepinianos Ilustres | siguiente
Para anunciarse en este Portal Puede hacerlo a través de nuestra página de contacto o llamando al: 787.528.0151
©Copyright: www.ssdelpepino.com Designed and Hosted by: www.webdedicado.com