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Los Fuegos Artificiales

Por Eliut González Vélez

En una de esas temporadas navideñas, viviendo en la Barriada Tablastilla, me encontraba yo trabajando en el complejo pirotécnico de Augusto Torres y sus hijos Les tocaban a ellos quemar los fuegos artificiales en esas fiestas patronales (1960-62). El complejo quedaba al lado de mi casa y nuestra casa al lado de Evarista Font y Vicente, dueño de una agencia de alquiler de bicicletas.

Por boca de los hermanos Torres nos hemos enterado que Augusto Torres fue el heredero directo de la pirotecnia de Fermín Alberti y son los hijos de Augusto, The Tower Brothers, los que tienen en su poder las libretas con las fórmulas de este famoso pirotécnico pepiniano. Pero vale la pena apuntar que El Pepino ha producido grandes expertos en esta materia de pirotecnia y entre ellos están: José Tirado, Fermín Alberti, Augusto Torres, Guillo Rivera, Faustino Cortés y Wichie Torres. Los Hermanos Torres me hablaban de un pirotécnico en Aguadilla de apellido Yulfo. Recordemos que el pirotécnico José Tirado Extremera fabricaba municiones para la Junta Revolucionaria del Pepino conocida por el nombre de El Porvenir que participó en el suceso del Grito de Lares de 1868.

En esa fábrica de fuegos artificiales se preparaban las formulas con material traído del exterior. Los aprendices, como yo, “atacábamos cohetes” de diferentes colores y clases. Payo, el mayor de los hermanos, era el único que trabajaba el material explosivo. Yo trabajaba bajo las órdenes de Augusto y con mis amigos de la niñez y primera adolescencia: Ismael, Pilín y Payo, sus hijos

Llegó el momento de cobrar mi primer salario producto de mi trabajo en la fábrica de fuegos artificiales. Ceremoniosamente, Don Augusto me extendió su mano y me pagó $0.50. Me felicitaron recordándome que el trabajo es la manera honrosa de obtener dinero. Y para celebrarlo su esposa, Doña Quinque, me sirvió una pequeña copa de ron cañita la cual me bebí dando muestras del fuego líquido que bajaba por mi garganta. Doña Fermina, una ferviente pentecostal, estaba en la otra casa y no se dio cuenta de que inauguraban a su hijo en la toma de los espíritus destilados y Don Cheo estaba en su puesto en la plaza de mercado.

Para el inicio de las fiestas se preparaban los cuadros (ruedas) de fuegos artificiales con cohetes impulsores que hacían girar la rueda. Y la misma llama se encargaba se encender el resto de los dispositivos de luces a colores. Era un verdadero espectáculo. Desde la azotea de la casa alcaldía los hermanos Torres lanzaban varios cohetes al aire cargados de paracaídas con venían bajando con un ramillete de luces de colores. Este espectáculo de colores y estruendos era todas las noches después que terminaban las funciones artísticas en el templete.

Historia De Los Fuegos Artificiales

Los fuegos artificiales se originaron en China hace 2,000 años. La leyenda más conocida es que los fuegos artificiales se originaron o se inventaron por accidente cuando un cocinero chino que trabajaba en una cocina al aire libre mezcló carbón, ácido sulfúrico y nitro (todos productos conocidos en la cocina de esa época). La mezcla se quemó y cuando fue comprimida en un tubo de bambú explotó.

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