Pepe Beniquez

José Julián Beníquez

Ancestros Paternos y Maternos «El Negro Pepe» Este destacado atleta, deportista y ciudadano pepiniano abrió sus ojos por primera vez a las 6 de la tarde el 16 de febrero de 1920 bajo el cuidado de Doña Isaías, la experimentada comadrona del pueblo, que atendió su nacimiento, en la calle Esperanza, casa #7, hoy Jesús T. Piñero, en el pueblo de San Sebastián del Pepino.

Fueron sus padres Don Juan María Beníquez Mantilla, hijo del isabelino Don Juan María Beníquez y Doña Jacinta Mantilla, natural del Pepino y Doña Laura Font, natural del barrio Hato Arriba, hija de Don Evaristo Font y Doña Rosalía Cortés, también natural del barrio Hato Arriba.

Don Juan María, su padre, era herrero ambulante y todos los años venía a trabajar a la Central Plata durante la zafra, de enero a junio. Fue en una de esas estadías en El Pepino que conoció a Laura a quien quiso darle su vida entera. Don Juan era un ferviente fanático de los gallos. De hecho, llegó a ser gallero. Por otro lado, Doña Laura se dedicó a brindar sus servicios de planchadora a las familias acomodadas de El Pepino. Estos dos industriosos pepinianos lograron levantar una familia de seis hijos.

El matrimonio de Don Juan María Beníquez y Doña Laura Font produjo vástagos que han aportado extensamente, por años, al enriquecimiento de la etnia cultural pepiniana. Se han destacado en la agricultura, en mantenimiento, en la supervisión, preparación y servicio de alimentos, en el deporte, en la música, en la contabilidad, en la educación y en la literatura, entre otros. Y son éstos:

1. Angel Luis Beníquez, mejor conocido por Cachiro, quien fue tenedor de libros (en la Ferretería Santana Rivera), nombre antiguo dado a un contable, esposo de Milagros, quien trabajó para el Departamento de Educación en la División de Comedores Escolares como encargada y ambos fueron los padres de Angel Luis Junior Beníquez, Cuco Beníquez, ambos baloncelistas y Milagritos y Cuca.

2. José Julián Beníquez, mejor conocido por el negro Pepe, deportista, atleta y especialista en electricidad relacionada, padre de Juan José Tití Beníquez, cuyo nombre lleva el Estadio de Baseball de El Pepino y quien ha sido uno de los dirigentes de equipo de baseball de Mayagüez; y del deportista Pepito Beníquez.

3. María Juana Beníquez, fue una eminente profesora de música, compositora de hondo significado y autora del himno de graduación “Adiós Escuela”. Ejerció como maestra de música en San Sebastián, Moca y Bayamón.

4. Tomasa, trabajó para el Departamento de Educación en la División de Comedores Escolares como encargada. Es la mamá de Ney.

5. Amelia, ya fallecida

6. Laura Elsa, ya fallecida.

Los hijos de Don Evaristo Font y Doña Rosalía Cortés, los abuelo maternos de Pepe, han tenido un lugar prominente en la historia del trabajo y el servicio en El Pepino.

1. Pedro Font, fue obrero de la agricultura toda su vida y de Doña Victoriana engendró al profesor de español retirado y escritor Evaristo Font González.

2. Evarista Font, fue conserje y benefactora de los pobres, esposa de Don Vicente Guzmán,el wachiman” del pueblo y dueño de una agencia de bicicletas en Tablastilla; madre de Junior, oficial de custodia ya fallecido..

3. Asunción y el destacado músico pepiniano Raúl Hernández engendraron a la famosa y virtuosa cantante internacional, Sophy;

4. Laura y Don Juan María engendraron al deportista Pepe Beníquez, el biografiado.

5. Toño, fallecido.

6. Ramona, fallecida.

Don Pedro, Doña Evarista y Doña Asunción se radicaron en la barriada Tablastilla, barriada de pobres e inmigrantes desde donde se superaron y allí produjeron y criaron sus renuevos.

Nacimiento y Crianza

Pepe, nacido el 16 de febrero de 1920, se crió en la calle Esperanza, en ese tiempo no pavimentada, dentro del ambiente urbano de los años 20 y 30 en El Pepino. Para aquel entonces la economía pepiniana se centraba principalmente en la caña de azúcar, en el café y en la siembra de frutos menores. San Sebastián era considerado un pueblo agrícola con una creciente industria cañera. Pero la zafra no era suficiente para darle empleos a todos. Este periodo está considerado en la historia de Puerto Rico como uno de pobreza y de grandes limitaciones económicas que provocó la partida de las primeras emigraciones hacia Estados Unidos..

Doña Laura, su mamá, y Doña Jacinta, su abuela, eran las que conducían moral y espiritualmente ese hogar mediante la diligente práctica de la religión católica. De alguna manera, Pepe se escapó del rito del bautismo y la confirmación y fue necesario acogerse al primero, como requisito, para poder comenzar a estudiar en la Academia Santa Rita. Fue en el 1936, cuando tenía 16 años, que el notorio Padre Aponte logró bautizarlo.

Sus padres no escatimaron en poner su fe en la educación como instrumento para potenciar el desarrollo y las capacidades de su hijo y proporcionarle un futuro promisorio. Doña Laura veía en Pepe un futuro ingeniero mientras que Don Juan lo veía como un maestro de escuela.

Educación Escolar

En su misma calle estudió de primero a tercero grado en la Escuela Pavía, una de tres escuelas privadas que operaban en El Pepino en aquella época.

Cuarto y quinto grados los cursó en la recién estrenada Escuela Sifre localizada en la esquina de la calle Comercio con la bajada para la Barriada Pueblo Nuevo..

De sexto a octavo estudió en la Narciso Rabell Cabrero, la primera escuela superior del Pepino, situada en la calle que llevaba a Aguadilla, hoy Pavía Fernández

Cursó su noveno grado en la otrora Academia Santa Rita, escuela patrocinada por la Iglesia Católica.

El afán de sus padres por su educación los llevó, en el 1941, a enviarlo a la Escuela Pública de Lares para que completara los grados décimo y undécimo.

Finalmente se alzó en el 1942, con su diploma de cuarto año en la Escuela Narciso Rabell de El Pepino.

Entre sus profesores recuerda los aportes que hicieron a su vida personal y escolar Mr. Bosques, Mr. Alberty, Mrs. Sepúlveda, Mrs. Cabanillas y a Mr. Cebollero.

Educación Técnica

El empuje de su madre fundamentado en el conocimiento matemático de Pepe lo llevó por el camino de la ingeniería eléctrica. En el 1945 ingresa a la Escuela Vocacional de Arecibo y cursa un extenso programa en tecnología de Electricidad Relacionada y luego de 5 años obtiene su diploma en el 1950.

Su Carrera Deportiva Escolar

Su desarrollo de su talento atlético y su fortaleza física en conjunto con su estatura y el ejercicio lo habilitaron para la práctica de diferentes deportes. Ver aquel mulato descollar por su estatura y habilidad fue lo necesario para que maestros de educación física se dedicaran a desarrollarlo como prospecto en todos los deportes.

Pista y Campo

Durante sus años escolares, Pepe, practicó pista y campo principalmente como corredor de 100, 200 y 400 metros. Con todo y ser un atleta de estatura considerable se especializó en carreras de corta distancia. Representó a las escuelas en donde estudió en diversas actividades de pista y campo, voleibol y baloncesto. Sus días de atleta escolar lo llenaron de premios y reconocimientos por su destacada labor deportiva.

Vida Matrimonial

En el 1946 se unió a Doña Clementina Torres de la que engendró dos conocidos deportistas pepinianos. Pepito, su primer hijo, se destacó en el baseball hasta el nivel superior y Tití, el menor, llegó a jugar en Santurce y en el baseball de las Grandes Ligas de Estados Unidos con el equipo de Boston y dirigir el equipo de Mayagüez en el baseball nacional..

Más adelante, para 1953, se casó con Doña Doris González. Tuvieron una hija de nombre Laura que falleció en su juventud.

En el 1960, quedó atrapado hasta el presente por Doña Pilar Medina Jiménez, natural del barrio Aibonito. De este matrimonio han procreado Laura, llamada así en honor a su madre, José Arquelio, en honor a su compañero de baloncesto Arquelio Torres, el padre de Armandito Torres y por último, nació Diana. Al presente Pepe y Doña Pilar residen en la Barriada Tablastilla en la calle Tanca.

Primer Reclutamiento

Conocedores y reclutadores del campo deportivo comenzaron a ver en Pepe un prospecto principalmente para el baloncesto. Bueno como rebotero y excelente y copioso anotador “quemaba la liga”. Su incipiente trayectoria seguía siendo observada hasta que algunos comerciantes locales estuvieron dispuestos a financiar la carrera del joven deportista. En el 1939, siendo aún estudiante, fue reclutado por el equipo del comerciante pepiniano Luis Aymat para jugar en el Equipo de Baloncesto de El Pepino.

Boxeo

Otros inversionistas del deporte vieron en Pepe un peso welter natural. Promediaba un peso de 146 libras. Sus sesiones de chateo como aficionado lo mostraban como un pegador natural y futuro campeón. Para 1938 el Teatro Patria que ubicaba en la esquina suroeste de las calles Ruiz Belvis y Betances, alojaba el Club de Boxeo conocido como Pepino Arena. Allí Sergio Méndez y Wichie Calderón le consiguieron licencia para boxear. Pero su padre, Don Juan María, se vio precisado a rescatar a su hijo de este rudo deporte utilizando a un amigo policía de apellido Díaz, quien lo convenció y lo sacó del deporte de los puños.

Baloncesto

Habiendo desistido involuntariamente del boxeo mediante la intervención de su padre, en el 1940 jugó para el Equipo de Baloncesto Clase A del Pepino bajo el liderato de sus propietarios el Dr. Díaz y el Sr. Avilés. Nos comenta Pepe que fue el Dr. Archi Díaz quien trajo esa categoría de baloncesto al Pepino.

De 1943 al 1944, mientras servía en el Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico, jugó para el equipo de Baloncesto Superior de Tortuguero y en el 1946 jugó con el equipo de Arecibo. Esa liga se caracterizaba por jugadores muy versátiles que hacían de ella una liga de alta calidad y competitividad deportiva. Compartió la cancha con grandes estrellas del deporte siendo sus compañeros de equipo Arquelio Torres, Rajao Ramírez, Manuel Martínez y Frances Biaggi. Ese año, el equipo de Arecibo con esa magistral plantilla quedó subcampeón de la liga

Representación Internacional.

Cuando Rafael Hernández escribió Preciosa consignó en ella que Puerto Rico para ese entonces no tenía bandera reconocida (preciosa serás sin bandera) que lo representara. La monoestrellada era una bandera clandestina, perseguida porque representaba la lucha por la independencia de Puerto Rico. Pero esta situación no pudo minar ni disminuir el orgullo patrio de los deportistas puertorriqueños. En el 1943 representó a Puerto Rico en los Juegos Triangulares en Santo Domingo con la participación de los equipos de las tres Antillas: Cuba, Puerto Rico y República Dominicana.

En el 1946, luego de ser escogido en la Selección de Baloncesto, franquicia bajo Moncho Cestero y Nini Cestero, que competiría en Colombia, sintió en carne la discriminación racial y fue sustituido por otro jugador de tez nivea que no tenía los méritos para ser parte eficiente del equipo nacional.

Pepe Beníquez fue un anotador copioso de más de 20 puntos por juego, fogoso y acumulando méritos propios para siempre ser seleccionado y representar a Puerto Rico en donde fuese necesario levantar en alto el nombre de Puerto Rico. Se despidió del baloncesto profesional en el 1954.

Baseball

Como venimos observando en la carrera deportiva de Pepe Beníquez, un atleta con el potencial y la habilidad de él, no podía ceñirse a la práctica de un solo deporte. Se destacaba con propiedad en todos los deportes que practicaba. Para 1942 Don Julio Almeyda y Don Fey Méndez estaban convencidos del potencial de Pepe para ingresar al baseball profesional de Puerto Rico. Hicieron los esfuerzos correspondientes y lograron que Pepe fuese probado con los Tiburones de Aguadilla bajo la dirección del entrenador y dirigente cubano Rodolfo Fernández. La prueba fue un éxito.

Pepe hizo las gestiones para jugar con Santurce, equipo con el que jugaban sus antiguos compañeros del ejército pero al no lograrlo desistió de la idea. Ya sabemos que su hizo Tití Beníquez jugó un par de décadas con este equipo. Pepe lo logró mediante su hijo.

Puestos de Dirección en el Deporte
  1. 1946-48 – Arbitro de Baloncesto de Primera Categoría – Región Noroeste
  2. Década de 1950 – Coach de Baloncesto de El Pepino
  3. 1956-57 – Dirigente Baseball Clase A de El Pepino
  4. 1960 – Coach Baseball Doble A de El Pepino
  5. Década del 70 – Coach de Volleyball Supeior de El Pepino

Premios y Reconocimientos

En El Pepino se instauró un maratón, Maratón Pepe Beníquez, en honor a su excelente carrera como atleta pero no se ha vuelto a correr.

Ha recibido varias medallas, placas y trofeos por su trayectoria como el atleta más completo que haya dado San Sebastián del Pepino, destacándose en el baloncesto.

Hace unos años fue homenajeado en la Cancha Pancho Padilla de Arecibo por su trayectoria en el baloncesto y de ser uno de los integrantes de uno de los equipos subcampeones de Arecibo.

He aquí un breve desglose de algunos de los premios recibidos:

  1. 1939 – Jugador Más Valioso – Primera Categoría con el equipo de Camuy
  2. 1940 – Mejor Anotador Regional (25-30 puntos por juego) – Escuela Superior de Lares
  3. 1940 – Jugador Más Valioso – Primera Categoría con el equipo de El Pepino
  4. 1943 – Jugador Más Distinguido junto a Arquelio Torres, Francis Biaggi y Rajao Ramírez – Tortuguero mientras servía en el Ejército de Estados Unidos
  5. 1943 – Trofeo Campeón Triangular (Cuba, Puerto Rico y República Dominicana) – celebrado en República Dominicana
  6. 1943-44 – Trofeo Sub-campeones – Tortuguero mientras servía en el Ejército de Estados Unidos
  7. 1946 – Trofeo Sub-campeones – Liga Superior – Equipo de Arecibo
  8. 1953 – Otorgamiento de 13 medallas y trofeos y un premio de $1500.00, en un homenaje en Arecibo

Hoja de Trabajo

Oficial de Custodia y Maestro de Deportes

Para 1950 Pepe ve la posibilidad de entrar al mundo de la justicia criminal y es adiestrado para ejercer como guardia penal. Hasta 1955 trabajó como oficial de custodia en la Penitenciería Estatal mejor conocida como Oso Blanco. Su mayor función dentro de esta institución de rehabilitación del confinado fue como maestro de deportes. Allí logró conformar equipos deportivos con la finalidad de crear una mente nueva en los confinados.

Supervisor de Desganche y Supervisor de Líneas

Siempre hemos conocido a Pepe como un humilde pepiniano, de raza negra, pero con una alta educación. Para 1950 se graduó de Electricidad Relacionada luego de cursar la carrera por cinco años en Arecibo. Esa certificación es el equivalente en esta época a ingeniero electricista..

De 1955 a 1985 trabajó para la Autoridad de Energía Eléctrica, empresa del gobierno de Puerto Rico, en donde escaló posiciones hasta llegar a ser supervisor de desganche y supervisor de líneas eléctricas de alta tensión. En el 1985 se retiró de la empresa, pensionado.

Conclusión

Como hemos visto en esta breve biografía de Pepe Beníquez, este pepiniano ha sido el atleta más versátil y más completo que jamás haya dado El Pepino. Se destacó en pista y campo, en voleibol, el baloncesto, en el baseball y en el boxeo. Ha jugado en las ligas superiores y profesionales de la época en El Pepino y en Puerto Rico. Ha representado a Puerto Rico en competencias internacionales. Ha sido un paradigma de superación. Fue un atleta con una alta preparación académica. Venció los prejuicios raciales y logró penetrar en los corazones de los de su generación y la nuestra. Nos ha dado uno de los peloteros de Grandes Ligas más destacados de El Pepino, su hijo Tití Beníquez.

Pero todavía, en los inicios del siglo 21, muchos de nosotros, los pepinianos, encontramos que no hemos honrado a Pepe perpetuando su nombre una de las instalaciones deportivas más importantes de San Sebastián. Y es que los pepinianos de esta generación no conocen muy bien su trayectoria como ser humano y como deportista. Pero la generación anterior a la nuestra conoce a este gran atleta y debe reconocerle juntamente con la nuestra, antes de que sea tarde, designando con su nombre una de nuestras instalaciones principales.

Sin embargo este autor, en representación de los pepinianos y puertorriqueños que conocieron y conocen a Pepe como un gran ser humano y deportista, quiere dejar consignado como testimonio para la historia una breve biografía del atleta más versátil que ha dado El Pepino. Vida narrada para ser ejemplo de superación a los jóvenes, principalmente a los deportistas y para orgullo de lo que nuestro pueblo y de nuestra nación, Puerto Rico, pueden producir.

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