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Sophy Hernández

El Patriarca
de los hamaqueros
Dr. José "don Che" González Acevedo

Por: Prof Javier Torres Adames

Cuando se escriba la historia artesanal de nuestra patria, los hamaqueros del barrio Robles de San Sebastián contarán con un capítulo de honor. Uno de los personajes protagónicos en esa historia lo será don José “don Che” González Acevedo. Don Che no es sólo un tejedor de hamacas; él representa una tradición centenaria y una comunidad que utilizó el tejido artesanal como medio de sustento.

Descendiente de una tradición artesanal de más de 200 años en el barrio Robles del Pepino, don Che aprendió de sus abuelos don Dionisio González y Antonia Acevedo, la elaboración de la fibra del maguey. Para el 1928, a los 10 años, comenzó a tejer con su padre hamacas que se mercadeaban por todos los pueblos de Puerto Rico. Nos cuenta don Che que junto a su primo y compadre Alfredo Pérez –q.e.p.d.–, maestros hamaqueros como Marcelino Pérez –su suegro–, Sico y Ciprián Valentín, Lita Hemández y otros, cabalgaban de pueblo en pueblo vendiendo hamacas que nuestros jíbaros utilizaban para su descanso. El barrio Robles ofrecía abundante materia prima para la elaboración de las hamacas porque el maguey crecía de forma silvestre y todos los vecinos del barrio tenían disponible la fibra en los bateyes de sus casas.

Durante los difíciles años del 1930 al 1940. Don Che, junto a su esposa, doña Juana Pérez, elaboraban hamacas en maguey que vendían a cinco dólares. Con el producto de las ventas, logró don Che educar a sus hijos, comprar un terreno y construir su casa. Cuenta que tejer una hamaca le tomaba de dos a tres días de trabajo, pero la demanda de hamacas en los diferentes pueblos de la isla permitía venderlas a un precio razonable. Fue en uno de esos viajes de ventas en el año 1940 que un comerciante de Aguadilla le solicitó una hamaca en cordoncillo. Don Che no utilizaba el hilo, pero ante el pedido del comerciante, decidió fabricar la misma. Para aquella época un quintal de hilo costaba $40.00. En la actualidad cuesta $540.00 y es muy difícil el acarreo del cordoncillo a sus talleres.

En la década del 1950 se comenzó a generalizar el uso del cordoncillo para la elaboración de las hamacas y al mismo tiempo el Instituto de Cultura Puertorriqueña comenzó con su programa de promoción artesanal. Fue durante una de sus cabalgatas de ventas que don Che conoció a don Walter Murray Chiesa, promotor artesanal del Instituto de Cultura Puertorriqueña, quien se convirtió en su principal aliado en la venta y distribución del tejido artesanal. Apoyado por don Ricardo Alegría y el Instituto de Cultura Puertorriqueña, don Che ayudó a otros hamaqueros de Robles como Ventura Pérez, Alfredo Pérez, Lita Hernández y Lucía Vargas. También sirvió de intermediario entre el ICP y otros hamaqueros como don Encarnación Díaz de Las Piedras y Moite Pérez de Cabo Rojo que lograron acceso al mercado que le ofrecía el Instituto.

A través del ICP la producción de don Che ha penetrado en los Estados Unidos y América CentraL Hasta 1994, comerciantes de lugares tan distantes como San Diego, California, tenían acuerdos de mercadeo para que don Che y otros hamaqueros de Puerto Rico vendieran sus artesanías.

Nuestro Hamaquero Mayor ha recibido reconocimientos de varias instituciones públicas y privadas que han reconocido el impacto y aportación de don Che por más de 65 años de trabajo.

Entre los logros y reconocimientos que ha recibido se encuentra haber sido designado por el ICP como el “Primer Maestro Hamaquero del Pepino. En el 1986 la Casa Pepiniana de la Cultura le dedicó el Sexto Festival Nacional de la Hamaca durante el 6, 7 Y 8 de junio. El afiche del Primer Festival ilustra la figura de don Che en el proceso de elaboración de la hamaca. La firma tabacalera RJ. Reynolds desarrolló parte de su promoción en los medios de comunicación utilizando la figura de don Che por considerarlo un símbolo de las tradiciones puertorriqueñas. De igual modo, la Puerto Rico Telephone Company utilizó en la portada de la guía de teléfonos la imagen de don Che. La Oficina de Promoción Artesanal de la Compañía de Fomento ha reconocido en su registro artesanalla labor de nuestro hamaquero. En junio de 1996 la Universidad del Sagrado Corazón le confirió el grado Doctor Honoris Causa durante su colación de grados. En mayo de 19971a Cámara Junior de San Sebastián le otorgó la Rama Dorada por haber sido seleccionado Pepiniano Destacado en Artes. Don Che manifiesta y expresa su agradecimiento a todas las instituciones y personas que le han homenajeado pero, para él, su mayor tesoro es la “amistad y el crédito”.

Una de las facetas que más disfruta don Che es la de enseñar a otros el arte del tejido. En varias ocasiones ha sido contratado por el ICP para ofrecer talleres sobre la confección de hamacas. Uno de los talleres que más ha disfrutado fue el que ofreció a 10 maestras en el pueblo de Jayuya.

Don Che es una persona que ama el arte de hacer hamacas y al pueblo de Puerto Rico. Por eso le duele presenciar como “sus compadres hamaqueros han ido desapareciendo y que con ellos desaparezca también el arte de hacer hamacas” y como él mismo afirma: “su mejor herencia será tratar de evitar que el tejido, el cordoncillo y la agujeta de palo se conviertan en piezas de museo y sí en :nedio de vida y trabajo”.

* Tomado de “Anuario 18’°’ Festival Nacional de la Hamaca”, San Sebastián: Casa Pepiniana de la Cultura, 1998.

 

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