Desarrollo del Teatro en San Sebastián

Desde sus primeros intentos, el teatro puertorriqueño sigue los principios del teatro romántico español que imperaba en esa época en España. Esto lo podemos palpar en las obras importantes producidas desde la segunda mitad de siglo XIX, hasta principios siglo XX. Una de las dos figuras femeninas que despuntaron en esa época fue Carmen Hernández de Araujo. Sus obras, Los Deudos Rivales, (1863) y Amor ideal, ambas obras de corte clásico y marcadas por las corrientes del romanticismo, llenaron su cometido en la historia del teatro en Puerto Rico. La otra fémina pionera en el desarrollo teatral de la isla es María Bibiana Benítez. Su obra La Cruz de l Morro, es de corte romántico y nos recuerda las comedias de capa y espada y están basada en un acontecimiento histórico. Las obras de estas dos damas, aunque no son una joyas de dramaturgía, sientan las bases para el derrotero que ha de seguir nuestro teatro por largo tiempo. Las otras grandes aportaciones al desarrollo del teatro en esta epoca la hacen, Alejandro Tapia y Rivera, con sus obras Roberto D‘Evereux, Bernardo de Pallissy y Vasco Nuñez de Balboa; y Salvador Brau con las obras; Héroes y Mártir, En la Vuelta al Hogar y El Horror del Triunfo.

Volvamos a la situación del teatro en el Pepino. Nuestro próximo encuentro con actividades teatrales notables en la historia de San Sebastián, sucede en el año 1902. En esa época el Dr. Miguel Rodríguez Cancio, quien nació en Isabela en 1860 y murió en el Pepino en 1941, reunía un grupo de teatro en la sociedad literaria, que él había fundado, Lazo de Unión y sus obras fueron representadas en el Casino del Pepino. El doctor Cancio, como se le conocía, mientras estudiaba medicina en España participo en obras de teatro profesional. En el libro, Desarrollo del Teatro Nacional en Puerto Rico, su autora Lydia Esther Sosa Ramos, nos verifica que el doctor Cancio, se dedico parcialmente al teatro profesional mientras estaba en España. Sabemos que durante esa época, en el Pepino, monto y dirigió las obras Gran Galeoto, de Echegaray; la tragedia griega de Euripides, Electra y que también monto Carlos V., A todas luces este grupo de Cancio Vendrel, parece ser el primer grupo organizado de teatro en nuestro pueblo.

A pesar de los pocos datos disponibles que tenemos, podemos deducir que no se produce teatro medianamente organizado en el Pepino hasta principios del siglo 20. Ya en esa época el teatro en Puerto Rico estaba tomando sus propias características y deslindándose de los moldes del teatro español, que hasta entonces habían seguido los autores del patio. Tenemos ahora un teatro con raíces criollas muy marcadas y con un asomo de hispanismo. Luis Llorens Torres, Nemesio Canales, Antonio Coll Vidal, José Ramírez Santibáñez, Carlos N. Carrera y José

Pérez Losada son los autores que forjan las bases para el teatro en Puerto Rico en el siglo XX, en Puerto Rico. Lamentamos no poder entrar en un análisis más profundos de los autores mencionados y sus obras. Volvamos al desarrollo del teatro en San Sebastián.

La próxima fuente escrita para el estudio de la historia del desarrollo teatral en nuestro pueblo, la encontramos en el libro Estampas del Pepino, de J. Ramírez de Arellano. Este pequeño libro, sin grandes pretensiones, es quizás la primera antología de la literatura en San Sebastián. Nos dice el autor en su breve antología que Rodolfo Cruz Ríos, un vecino de Quebradillas que vino a trabajar en San Sebastián, como maestro en 1925, escribió varias obras de teatro. Y nos da los títulos de Enemigos de la Mujer, un drama en tres actos y en versos y Bendito Don Simón, una comedia musical en dos actos y en verso. Queremos aclarar que no hemos podido conseguir las obras citadas anteriormente de los autores, Rodolfo Cruz Ríos y Rodríguez Cabrero. No encontramos ninguna fuente primaria de información sobre el desarrollo del teatro en el Pepino entre 1902 y 1925 o sea entre la referencia del grupo de Cancio Vendrel y la de Rodolfo Cruz. Hay una excepción y es una corta reseña que apareció en el periódico El Regional, editado por Andrés Méndez Liciaga, entre 1913 y 1917. En la edición del 13 de marzo de 1916 nos dicen; “…en una velada-baile, se pondrá en escena el chistoso juguete cómico titulado: La Ocasión la Pintan Calva”. Esto sucedió en la sociedad Casino del Pepino.

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