Desarrollo del Teatro
Por Antonio "Chomo" Frontera
De acuerdo con la Real Academia Española, el Patrón o Patrona es aquel Santo escogido como protector de un pueblo o una congregación. Según la Academia, la Inmaculada Concepción y Santiago, son los patrones de España. San Jorge es el patrón de Inglaterra y San Nicolás es el de Rusia. El protector de los zapateros es San Crispín y el de los pintores es San Lucas. La patrona de los músicos es Santa Cecilia. Y según la Real Academia, San Sebastián es el patrono de los cómicos.
Así que nuestro querido San Sebastián, el soldado, propulsor de la fe Cristiana y mártir, también es el patrono de los cómicos. Debemos aclarar que el vocablo de cómico, se usaba para identificar a todos los actores que viajaban de pueblo en pueblo, representando comedias.
Este es un dato que resulta paradójico, ya que siendo nuestro patrón él protector de los que hacen teatro; el arte de la representación fue uno de los menos cultivados en nuestro pueblo a través de los años. El estudio de las fuentes históricas disponibles nos demuestran, que en nuestro pueblo, el arte de la representación no ha tenido muchos adeptos. Un dato que da fe de la aseveración anterior, es el hecho, de que hasta el presente, no hemos tenido una figura de relieve en el campo de la autoría teatral o en la actuación. Veamos como se fue desarrollando el teatro en San Sebastián.
Conseguir la información necesaria para escribir este artículo resultó muy cuesta arriba. Los datos disponibles sobre el origen del quehacer teatral en San Sebastián son muy pocos. No conseguimos ni un sólo escrito que tratara exclusivamente el tema de el teatro. La información sobre los orígenes del teatro en San Sebastián, nos llega a través del estudio de los escritos existentes sobre los pepinianos que cultivaron la literatura y otros géneros. A través de los escritos sobre los poetas y literatos, fue que pudimos obtener la poca información disponible sobre los precursores y los que han hecho teatro en el Pepino. En los datos biográficos del escritor Luis Rodríguez Cabrero (1864-1915), quien nació en Santurce y se crió en el Pepino, encontramos que en 1899 y en unión a Eugenio Bonilla Cuebas, escribió y monto en San Sebastián, el sainete cómico El Pepino en Faldetas. En el libro de Antonia Sáez, El Teatro en Puerto Rico, hay una referencia sobre Luis Rodríguez Cabrero, donde se nos presenta al escritor participando en un festival artístico en el Casino de Ponce, donde presentaron un dialogo escrito por él y titulado, Nuestro Debut. Según la autora del libro citado, Rodríguez Cabrero, “es uno de los escritores más ingeniosos y el que con mas gracia maneja la sátira”. Esto ocurre en 1877, cuando el escritor tenia 33 años. De la misma fuente nos llega la información de que en colaboración con varios escritores noveles, entre ellos Manuel Fernández Juncos y José Mercado (Momo), escribió Proceso 99, representado en el casino Español en 1899.
En las biografías de los primeros poetas pepinianos Ramón María Torres, (1868-1903) y Herminio Méndez Pérez, (1876-1964), encontramos que estos se unieron y en colaboración montaron obras de teatro en San Sebastián, alrededor del año 1900.
Hagamos un paréntesis en el estudio desarrollo teatral en el Pepino y echemos una ojeada al desarrollo general del teatro en Puerto Rico, previo a que surjan los primeros grupos organizados de teatro en San Sebastián.
Desde sus primeros intentos, el teatro puertorriqueño sigue los principios del teatro romántico español que imperaba en esa época en España. Esto lo podemos palpar en las obras importantes producidas desde la segunda mitad de siglo XIX, hasta principios siglo XX. Una de las dos figuras femeninas que despuntaron en esa época fue Carmen Hernández de Araujo. Sus obras, Los Deudos Rivales, (1863) y Amor ideal, ambas obras de corte clásico y marcadas por las corrientes del romanticismo, llenaron su cometido en la historia del teatro en Puerto Rico. La otra fémina pionera en el desarrollo teatral de la isla es María Bibiana Benítez. Su obra La Cruz de l Morro, es de corte romántico y nos recuerda las comedias de capa y espada y están basada en un acontecimiento histórico. Las obras de estas dos damas, aunque no son una joyas de dramaturgía, sientan las bases para el derrotero que ha de seguir nuestro teatro por largo tiempo. Las otras grandes aportaciones al desarrollo del teatro en esta epoca la hacen, Alejandro Tapia y Rivera, con sus obras Roberto D‘Evereux, Bernardo de Pallissy y Vasco Nuñez de Balboa; y Salvador Brau con las obras; Héroes y Mártir, En la Vuelta al Hogar y El Horror del Triunfo.
Volvamos a la situación del teatro en el Pepino. Nuestro próximo encuentro con actividades teatrales notables en la historia de San Sebastián, sucede en el año 1902. En esa época el Dr. Miguel Rodríguez Cancio, quien nació en Isabela en 1860 y murió en el Pepino en 1941, reunía un grupo de teatro en la sociedad literaria, que él había fundado, Lazo de Unión y sus obras fueron representadas en el Casino del Pepino. El doctor Cancio, como se le conocía, mientras estudiaba medicina en España participo en obras de teatro profesional. En el libro, Desarrollo del Teatro Nacional en Puerto Rico, su autora Lydia Esther Sosa Ramos, nos verifica que el doctor Cancio, se dedico parcialmente al teatro profesional mientras estaba en España. Sabemos que durante esa época, en el Pepino, monto y dirigió las obras Gran Galeoto, de Echegaray; la tragedia griega de Euripides, Electra y que también monto Carlos V., A todas luces este grupo de Cancio Vendrel, parece ser el primer grupo organizado de teatro en nuestro pueblo.
A pesar de los pocos datos disponibles que tenemos, podemos deducir que no se produce teatro medianamente organizado en el Pepino hasta principios del siglo 20. Ya en esa época el teatro en Puerto Rico estaba tomando sus propias características y deslindándose de los moldes del teatro español, que hasta entonces habían seguido los autores del patio. Tenemos ahora un teatro con raíces criollas muy marcadas y con un asomo de hispanismo. Luis Llorens Torres, Nemesio Canales, Antonio Coll Vidal, José Ramírez Santibáñez, Carlos N. Carrera y José
Pérez Losada son los autores que forjan las bases para el teatro en Puerto Rico en el siglo XX, en Puerto Rico. Lamentamos no poder entrar en un análisis más profundos de los autores mencionados y sus obras. Volvamos al desarrollo del teatro en San Sebastián.
La próxima fuente escrita para el estudio de la historia del desarrollo teatral en nuestro pueblo, la encontramos en el libro Estampas del Pepino, de J. Ramírez de Arellano. Este pequeño libro, sin grandes pretensiones, es quizás la primera antología de la literatura en San Sebastián. Nos dice el autor en su breve antología que Rodolfo Cruz Ríos, un vecino de Quebradillas que vino a trabajar en San Sebastián, como maestro en 1925, escribió varias obras de teatro. Y nos da los títulos de Enemigos de la Mujer, un drama en tres actos y en versos y Bendito Don Simón, una comedia musical en dos actos y en verso. Queremos aclarar que no hemos podido conseguir las obras citadas anteriormente de los autores, Rodolfo Cruz Ríos y Rodríguez Cabrero. No encontramos ninguna fuente primaria de información sobre el desarrollo del teatro en el Pepino entre 1902 y 1925 o sea entre la referencia del grupo de Cancio Vendrel y la de Rodolfo Cruz. Hay una excepción y es una corta reseña que apareció en el periódico El Regional, editado por Andrés Méndez Liciaga, entre 1913 y 1917. En la edición del 13 de marzo de 1916 nos dicen; “...en una velada-baile, se pondrá en escena el chistoso juguete cómico titulado: La Ocasión la Pintan Calva”. Esto sucedió en la sociedad Casino del Pepino.
Alrededor de los años de 1925 al 1930, parece que surge un movimiento para revivir el arte de la representación teatral. En una semblanza de Joaquín Oronoz Font, que apareció en el anuario de las fiestas patronales de 1972, escrita por Patria Latorre, nos dice sobre el señor Oronoz; “Joven de gran sensibilidad, de gran imaginación para la combinación escénica, actor por naturaleza, decide revivir en San Sebastián el interés por el teatro de aficionados que con talento local habían dirigido en épocas anteriores el Doctor Cancio y el Señor Agustín Fernández. Al efecto bajo la dirección de Sr. Oronoz, se organizo la Sociedad Benéfica Lírico recreativa de San Sebastián que ofreció veladas artísticas en nuestro pueblo y en Aguadilla. Gran éxito artístico tuvo este espectáculo que contribuían a satisfacer necesidades anímicas de Cucan: sus afición artísticas, ya de director o actor y su gran interés por el embellecimiento de su pueblo.”
Después de esta época que relatamos en el párrafo anterior y hasta 1950, no tenemos datos sobre el desarrollo del teatro en el Pepino. Pero no dudamos que durante esos años se hiciera al35 guna clase de teatro en el Pepino. En esta época las veladas artísticas, las representaciones religiosas de la iglesia y de los grupos literarios eran muy comunes en Puerto Rico y San Sebastián no tenía por que ser la acepción. En el anuario de las fiestas patronales de año 1951, Ramón Padró Quiles, escribió un artículo titulado Las Fiestas de mi Pueblo, y nos dice: “Se preparaban cuadros alegóricos de gran significación que eran presentados en uno de los lados de la plazuela que quedaba frente al atrio de la iglesia”. Y en un artículo del anuario de 1953, titulado Recuerdos del Pasado y firmado con el seudónimo de Zaragata nos dice, “El laso de Unión, con sus grandes bailes y representaciones teatrales..”
La información que suministraremos desde 1950 hasta el presente, es producto de yo haber sido parte de ese desarrollo teatral de mi pueblo. Alrededor de los años cincuenta, se inicia un nuevo interés por el teatro en San Sebastián. Se pone de moda el representar obras de teatro en los actos de graduación de las escuelas públicas en nuestro pueblo. En el 1951, la clase graduanda de noveno grado de la escuela Narciso Rabell Cabrero, monta la adaptación para teatro de la novela de Alejandro Pérez Lugin, La Casa de la Troya. Para el año 1952, y en el cine Mislán, la clase graduanda de cuarto año de la escuela superior (La high, como decíamos en esa epoca) monta para sus actos de graduación, la zarzuela La del Manojo de Rosas, de Pablo Sorozábal, En 1953 y siguiendo con la tradición de montar un espectáculo teatral en los actos de graduación, los graduandos del cuarto año, se deciden por otra zarzuela, Agua Azucarillo y Aguardiente, de Chueca y Valverde. En 1954, se dejan a un lado las zarzuelas, y el mismo grupo que monto en 1951 la obra , La Casa de la Troya, monta ahora la obra de los Hermanos Alvarez Quintero, Amores y Amoríos. En el año 1956, surge un curioso grupos teatral en nuestro pueblo. Estaba formado por un grupo de aficionados que, en su mayoría, eran estudiantes de la Universidad de Puerto Rico y el Colegio de Mayagüez. Solamente uno de ellos era estudiante de teatro y se reunían los fines de semana en el Pepino o en Río Piedras, para ensayar. El grupo se llamó, Circulo Teatral Pepiniano, y estaba integrado por Narciso Rabell Méndez, Angel Rivera Salas, Lilliam Cordovéz, Ismael Castillo, Willian Benet, Salvito Rabell, Antonio (Chomo) Frontera, Aida Luz Navas, Cuca Soto Rico, Oscar Olivencia y el niño Ronald Méndez Clark.
Este grupo se extreno montando una obra de teatro de envergadura, se fajaron con la obra de el puertorriqueño Fernando Sierra Berdecia, Esta Noche Juega el Joker, todo esto ocurrió en el cine Gloria en el año 1957. Un año después, en 1958, hace lo que se considero el logro mas grande en la breve historia de el teatro en el Pepino, montan la obra inédita de el Dr. Cesario Rosa Nieves, Norka, obra que fue premiada por el Ateneo de Puerto Rico, en el 1957. Esta fue la primera representación de esta obra, y se extreno en el cine Mislán, con la presencia del autor de la obra, el día 21 de febrero de 1958. La puesta en escena la dirigió Antonio Frontera. En 1959 este grupo monto la comedia ligera de Narciso Rabell Méndez y Roberto Vélez Toro, Fantasía Parisien, en el teatro Mislán. Esta vez la obra fue dirigida por Angel Rivera Salas y Narciso Rabell Méndez, pues el director regular del grupo, Antonio Frontera, se encontraba sirviendo en el ejército de los Estados Unidos de Norteamerica. Después de esta presentación el grupo se disolvió pues algunos de sus miembros terminaron sus vidas estudiantiles y otros se fueron al mundo de el trabajo y no podían reunirse para ensayar. En 1960, Frontera reorganizo el Circulo Teatral con estudiantes de escuela superior mientras enseñaba en la Narciso Rabell. Ese año monta en el cine Gloria, la revista musical Tres Estampas Pepinianas, siendo el niño Ronald Méndez, el único de los antiguos miembros del Circulo que participa en la producción. Al terminar el año escolar el grupo se disuelve, pues Frontera, es nombrado el primer maestro de teatro, del recién creado programa de Teatro Escolar de el Departamento de Instrucción Pública, en el vecino pueblo de Mayagüez.
Después de la desaparición del Circulo Teatral y durante los próximos treinta años surgen limitadas y esporádicas aportaciones al desarrollo de el teatro en San Sebastián. Sobresalen en ese esfuerzo, las aportaciones del Club Altrusa de San Sebastián, con las puestas en escena de La Casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, en 1981, dirigida por Ramón A. Quiles, y la obra Hoy es Fiesta, de Antonio Buero Vallejo, dirigida por Doris L. Oronoz de Rodríguez, en 1987. Otra notable contribución al quehacer teatral pepiniano lo fue la puesta en escena de La Cuarterona, de Alejandro Tapia y Rivera, por la Casa Pepiniana de la Cultura, dirigida por Ramón A. Quiles, en el cine Gloria en 1988. Valiosa la aportación que hizo el taller de el Teatro Gloria Inc. con el montage de las obras Modelo Exclusivo y Un día de Octubre, dirigidas por Marcos Betancourt en agosto de 1988 y de la Velada Dramática, que dirigió Alberto Rodríguez. en marzo de 1989.
En esta reseña histórica del desarrollo del teatro en San Sebastián, no podemos dejar de mencionar el hecho, que hasta el presente no habíamos tenido un teatro como tal y el papel importantisimo que jugaron en el desarrollo de nuestro teatro el cine Mislán, el cine Gloria (especialmente en el 1987 cuando se convirtió en teatro), el “teatrito” Benito Fred y el local de la Asociación por un Mundo Mejor para el Impedido (AMMI). Estos fueron los principales espacios que se utilizaron para hacer teatro durante estos últimos cincuenta años. En los últimos 15 años hemos tenido diversas actividades teatrales en los locales antes mencionados. Compañías de teatro y de ballet profesionales de San Juan, nos visitaron. Muchos montajes de obras de teatro, se estrenaron aquí con muchas dificultades, para luego presentarse en San Juan y en otros pueblos de la isla. Pero durante esos motajes, de las compañías de afuera, fue muy poca la participación del talento local, limitándose esta participación al aspecto técnico de los montajes. Hay que reconocer que esas producciones de afuera, ayudaron a que no se perdiera la tradición de asistir al teatro en nuestro pueblo. No podemos concluir esta breve reseña de el teatro sin hacer mención de la aportación que ha hecho el pepiniano Francisco Torres Ramírez, con su Teatro de Títeres. Fue discípulo de la profesora Gladys Ruíz, en la escuela superior Manuel Méndez Liciaga.. En 1966 toma un adiestramiento sobre teatro de títeres que dícto el titiritero de fama mundial Gerge Latshau. Cuando el Departamento de Instrucción, crea el Miniteatro Infantil Rural, Francisco es uno de sus primeros miembros. Con el Miniteatro Infantil, recorre gran parte de las escuelas rurales de Puerto Rico. En el 1975 fundo su propia compañia llamada Títeres de Borikén. Desde entonces se ha destacado como uno de los mejores titiriteros de Puerto Rico. Su hermano Iván, le sigue los pasos en este artes.
Esperamos que cuando se abran el teatro del Centro de Bellas Artes y el remodelado Teatro Benito Fred, podamos continuar nuestro desarrollo teatral con los grupos que actualmente hacen teatro en nuestro pueblo. Esperamos que en el futuro se siga estudiando este desarrollo del teatro y se verifique la información suministrada, se mejore y se amplíe.