Patrón San Sebastián Mártir

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20 de enero— En este día del año 288 dio la vida por amor de Jesucristo el ínclito mártir San Sebastián. Narbona y Milán se disputan la gloria de haber servido de cuna a este héroe cristiano y a la verdad, bien puede decirse que es hijo de ambas ciudades, ya que su padre era un noble galo oriundo de Narbona y su madre una milanesa. San Sebastián es un mártir cristiano. Nació en Narbona (Francia) en el año 256, pero se educó en Milán. Fue soldado del ejército romano, recto, valiente, intrépido, de tal manera que el mismo emperador Diocleciano, quien desconocía que era cristiano, llegó a nombrarlo jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana imperial.

Recibió en Milán excelente y cristiana educación y abrazó la carrera militar por los años de 269, no tardando en señalarse por su lealtad, inteligencia y valentía, siendo admirado por los emperadores Dioclesiano y Maximino. Por su valor y resolución logró la conversión del carcelero y aún del Gobernador de Roma. Llevó a otros la fortaleza espiritual que les faltaba, y por su actitud ardorosa sus amigos fueron fírmes en su fe. Fue el emperador Diocleciano, quien le hizo capitán de la Guardia Pretoriana, sin saber que Sebastián era un cristiano. Cono cristiano, Sebastián confortaba a los suyos como lo hizo con los santos Marcos y Marcelino, prisioneros en casa de Nicóstrato, a quien convirtió al cristianismo y a su mujer Marcia a quien le retornó la voz.

Cumplía con la disciplina militar, pero no participaba en los sacrificios idolátricos. Además, como buen cristiano, ejercitaba el apostolado entre sus compañeros, visitaba y alentaba a los cristianos encarcelados por causa de Cristo. Esta situación no podía durar mucho. Los cristianos eran perseguidos. Muchos amigos de Sebastián fueron Mártirizados. Malas lenguas que le envidiaban susurraron al Emperador que su capitán favorito era un cristiano activo y el emperador Maximino lo obligó a escoger entre ser su soldado o seguir a Jesucristo.

Frente al Emperador, Sebastián le confesó con orgullo que era cristiano.El santo escogió la milicia de Cristo; desairado el Emperador, lo amenazó de muerte, pero San Sebastián, convertido en soldado de Cristo por la confirmación, se mantuvo firme en su fe. Fue detenido. Enfurecido Maximino, lo condenó a morir asaeteado por los mejores arqueros de Mauritania. Los soldados del emperador lo llevaron al estadio, lo desnudaron, lo ataron a un poste y lanzaron sobre él una lluvia de saetas. Lo hirieron de tal forma, que quedó bañado en sangre y dado por muerto. Sin embargo, sus amigos que estaban al acecho, se acercaron, y al verlo todavía con vida, lo llevaron a casa de una noble cristiana romana, llamada Irene, que lo mantuvo escondido en su casa y le curó las heridas hasta que quedó restablecido.

Al sentirse fuerte y restablecido, los amigos le aconsejaron huir, le aconsejaron que se ausentara de Roma, pero el santo se negó rotundamente pues su corazón ardoroso del amor de Cristo, impedía que él no continuase anunciando a su Señor. Se presentó con valentía ante el Emperador Dioclesiano en el templo de Heliogábalo y le exhorta a abandonar el paganismo., desconcertado porque lo daba por muerto, y el santo le reprochó con energía su conducta por perseguir a los cristianos. El Emperador no podía creer que Sebastián estuviese vivo, pero al comprender la realidad su furia creció y dio órdenes a que lo derribaran a golpes y garrotazos hasta romperle todos los huesos pues nadie que lo insultara a él quedaría impune, y los soldados cumplieron esta vez sin errores la misión y tiraron su cuerpo en un lodazal, a la cloaca común. Sebastián fue arrojado a un pozo fétido e inmundo, pero una devota tuvo una visión y vio donde se encontraba el cuerpo destrozado. Fue recogido y sepultado con los honores que merecía por su gran valor y por su destacado proceder en la defensa de los cristianos y de las enseñanzas de Cristo. Los cristianos lo recogieron y lo enterraron en la Vía Apia, en la célebre catacumba que lleva el nombre de San Sebastián. Murió en el año 288.

Su fiesta es el 20 de enero. El culto a San Sebastián es muy antiguo; es invocado contra la peste y contra los enemigos de la religión, y además es llamado además el Apolo cristiano ya que es uno de los santos más reproducidos por el arte en general.

En las representaciones del primer milenario viste la clámide militar como correspondía a su cargo, y siempre imberbe. Durante el gótico, le vemos con armadura de mallas a la moda de la época, pero pronto aparece con el rico traje de los nobles palatinos de entonces y generalmente con barba. Desde ese momento es mucho más frecuente representarlo desnudo en el momento de ser asaeteado. El atributo antiguo es la corona de flores en la mano. El atributo personal, desde la Edad Media, es una saeta y el arco entre sus manos. Desde el Siglo XV los artistas han preferido presentarlo desnudo, joven e imberbe, con las manos atadas al tronco de un árbol que tiene detrás y ofreciendo su noble torso a las saetas del verdugo. Muchos artistas lo han pintado o esculpido, entre ellos cabe destacar la escultura de Alonso Berruguete situada en el Museo Nacional de Escultura de Valladolid y la pintura de El Greco llamada “El Mártirio de San Sebastian” que es una de las obras más realistas de este pintor y actualmente se encuentra en el Museo Catedralicio de Palencia.

Entre las primeras figuras iconográficas que se tienen de San Sebastián que datan de 682 después de Cristo, este aparece como un hombre mayor con barba; mas no fue sino hasta el renacimiento, cuando los artistas buscan en la figura del santo el ideal del cuerpo físico. Al utilizarse como una especie de Apolo cristiano, las caras de los santos dejaron de ser de sufrimiento para dar paso a expresiones de éxtasis. Entonces la belleza física tomó preponderancia sobre el aspecto del dolor.

Esta historia de Sebastián, debe ser un estímulo en nuestra época, donde debemos anteponer las cosas de Dios a las materiales, y luchar siempre por los principios cristianos que rigen nuestras vidas.

Notas

• Existieron dos pueblos con el nombre de San Sebastián en Puerto Rico a la misma vez, uno fundado en 1752, San Sebastián de las Vegas del Pepino, y San Sebastián del Piñal en 1762, aproximadamente. Prevaleció el nuestro.

• Existen dos santos patronales con el nombre de San Sebastián: San Sebastián de Aparicio y San Sebastián Mártir, que es el nuestro.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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