Origen del poblado de El Pepino

Categorías: Historia.

Intereses  de Transportación

El primer interés que tuvieron los colonizadores y colonos en cuanto al futuro territorio de El Pepino fue utilizarlo como una vía de transportación entre los dos polos de la colonización española en Puerto Rico:  San Germán y San Juan.  El Camino de Puerto Rico, que discurría por el futuro territorio pepiniano,  llegó a ser la vía muy activa en estos primeros años de colonización. Fue vital en la etapa de exploración y reconocimiento del nuevo territorio.

Asimismo, la industria del oro obligó a grandes cantidades de inmigrantes a transitarlo con frecuencia por los próximos años. En un principio, el oro recolectado en San Germán tenía que transitar por este camino para ser fundido en Caparra, hasta que se estableció una fundición en la  desembocadura del Río Guaorabo.          Era, además la vía más segura   por donde se transportaba todo lo que llegaba por el área oeste de la Isla hacia San Juan: seres humanos, animales,   mercancías y el situado mejicano.  En el sentido contrario, todo lo que venía de San Juan, que mereciera seguridad,  transitaba por esta vereda hecha camino real.

Intereses Mineros

Durante el periodo de explotación minera en el territorio de Utuado, según el historiador Walter Cardona Bonet,  el futuro territorio pepiniano posiblemente participó en el cultivo de productos agrícolas y ganaderos para suplir a los trabajadores de la industria minera en aquella comarca.

Es de rigor recordar,  que el Camino de Puerto Rico atravesaba el territorio pepiniano y el cultivo y transportación de aquellos productos se facilitaba.

Intereses Hateros

Desde que el adelantado Vicente Yañez Pinzón soltó ganado en el área oeste de la Isla en el 1505 y con la otorgación del Hato de Lariz el futuro territorio pepiniano se convirtió en uno de los hábitat ideales para la crianza salvaje de diferentes tipos de ganado.

La industria pecuaria fue la primera industria que tuvo El Pepino bajo la colonización española.  Entre la segunda mitad del siglo XVII (1650) y la primera mitad del siglo XVIII (1750) El Pepino fue, primeramente, un hato comunal en donde se criaba ganado de diferentes dueños. Más adelante fue desarrollado en hatos de ganado vacuno, ganado caballar y ganado mular de diferentes propietarios.  Juntamente, se establecieron potreros, yeguadas y criaderos de cerdo.

Este gran hato pepiniano  se fue partiendo en pequeños hatos en la medida en que los nuevos hateros fueron adquiriendo permisos del gobierno para operar.   Esta iniciativa propició que en cada uno de ellos se estableciera una pequeña estancia en donde vivía el encargado del hato con su familia y con los encargados de trabajar con el ganado, los vaqueros.   También en la estancia se practicaba el cultivo agrícola de subsistencia.  De esta manera se inician los primeros núcleos poblacionales en el futuro territorio pepiniano que de acuerdo a los documentos que hemos encontrados surgen en el tiempo como siguen:

Mirabales y  Salto del Guacio (1700)) –  Sebastián González de Mirabal tenía llí  cuatrocientas cuerdas de terreno

Peralonso – Don Silvestre Acevedo tenía un hato de ganado mayor

Babumamey –  hato para 1707

Juncal (1707) – Juan Lorenzo Barreto tenía un criadero de ganado menor

Las Vegas y El Pepino (1709) – afirma el historiador Salvador Padilla Escabí        que para esa época había intereses hateros aquí

Describimos un hato como un territorio cerrado con una circunferencia de una legua cuadrada en cuyo centro había un corral  donde se recogía el ganado luego de haber terminado de pastarlo.  Mientras el ganado pastaba fuera del corral, muchas veces dañaba los sembrados de los hacendados lo que provocaba rencillas entre los hateros y hacendados.  En un área del hato había una casa para el mayordomo y cuarteles para los peones y un terreno separado para el cultivo de víveres. Solamente una persona con un permiso otorgado por las autoridades,  de buena posición económica e influencia  podía poseer un hato de esta naturaleza.

Intereses en el Contrabando

Los hatos eran grandes productores de cueros y cebo, artículos apreciados para intercambiarlos en las costas de la Aguada con los comerciantes venidos en barcos desde el Caribe y  Europa. Además, se criaban y se vendían caballos para ser usados en Las Antillas, Méjico y Perú.  Este negocio se  conoció como contrabando porque en el intercambio de los productos los comerciantes y consumidores no le pagaban al gobierno los impuestos y contribuciones que correspondían.  Esto se hacía así para abaratar el costo de los productos y mercancías.

El interés de los comerciantes de la costa oeste por el territorio de El Pepino fue claro y evidente.  La inversión en cientos y miles de cabezas de ganado era rentable para sus dueños, las ganancias eran excesivas para unos pocos. El ganado criado, aunque fuera de manera cimarrona, se multiplicaba en un año.

Explotar la industria ganadera produciendo leche y carne no era la prioridad aunque también dejaba sus ganancias.  Su uso se circunscribía a los residentes de la estancia y a algunos vecinos por la falta de refrigeración.  Desconocemos si utilizaban algún método para conservar la carne.

Por ironías de la historia,  El Pepino que fue un territorio de muchos hatos,  en la actualidad  sólo tiene un barrio con el nombre de hato: Hato Arriba que nos parece que fue un remanente del Hato de la Moquilla.  Parece que los núcleos poblacionales no fueron de tal magnitud que ameritara de sus pobladores denominar el sitio con el nombre del hato o el de su dueño. Tampoco existen nombres toponímicos  como potreros, yeguadas ni criaderos.

Intereses Agrícolas

La política de la Corona española fue la de combatir el contrabando, negocio ilícito que no le dejaba entradas al fisco del gobierno.  Además, criar una res requería mucho espacio solar y comparativamente con la agricultura, dejaba menos rendimiento.   Era más fácil obtener impuestos de los agricultores que de los hateros.

También, los hatos, por causa de su crianza, no promovía el incremento poblacional pues requería de poca mano de obra.  La Corona comenzó con la política de ir sustituyendo hatos por Corona Real estancias y cotos agrícolas y a su vez ir repartiendo tierras a los que estuvieran dispuestos a cultivarla.

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Eliut González

Etnohistoriador y escritor pepiniano. Su literatura mayormente trata de El Pepino y su quehacer. Ha hecho estudios en Teología, Estudios Sociales, Educación, Medicina e Historia de Puerto Rico, el Caribe e Iberoamericana. Es el autor de La Etnia Cultura Pepiniana, La Fundación de las Vegas del Pepino y de El Grito de Indignación (Las Partidas Sediciosas). Ha fundado y sostenido el Seminario Teológico Panamericano. Ha escrito libros en el campo de la Teología y de los Estudios Bíblicos. Algunos temas son El Eterno Propósito de Dios y la Doctrina de los Apóstoles. Ha hecho obra misionera y apostólica en Centro América y en las islas del Caribe. Ha enseñado en la escuela pública y privada, en universidades y en escuelas de Teología. Está retirado parcialmente pero sigue activo son sus investigaciones y sus prédicas.

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