Lucha y sacrificio; la participación del Pepino en el Grito de Lares

La exaltación del Grito de Lares de 1868 ha opacado, por décadas, el aporte de El Pepino a esta gloriosa gesta. La profundidad en el significado de la gesta y el aquilatamiento del levantamiento aún sigue sembrada en el cieno colonial. De acuerdo a los medios de comunicación del ayer, fue tan bochornosa la derrota de los revolucionarios, que la clase pudiente peninsular del Pepino, logró el cambio de nombre de El Pepino (mogote) al nombre de San Sebastián (patrón católico) en el 1869. El nombre del mártir San Sebastián fue utilizado por los enemigos locales de la libertad para tapar esta victoriosa derrota. En todos los tiempos la sangre de los mártires es la que hace que crezca el árbol de la libertad.

Las derrotas sufridas en la lucha por la libertad de un pueblo son huérfanas. La mayoría prefiere montarse en el carruaje de la victoria mientras otros mueren en la lucha. Muchos de los contemporáneos del Grito ridiculizaron este gran suceso: Manuel Alonso y Luis Muñoz Rivera, entre otros. Solamente un autonomista, Román Baldorioty de Castro, en uno de sus mensajes en El Pepino, recordó el valor de la sangre sacrificial de los mártires del Grito en la plaza del Pepino: la de Venancio Román, Casto Santiago y Manuel de León. Por eso, en el pasado, se le puso el nombre de Baldorioty a la plaza de recreo del Pepino aunque en la modernidad y bochornosamente, se le arrebató el nombre de este insigne patriota reconocido con altos laureles por el mártir cubano José Martí.

Cuando Don Pedro Albizu Campo se dispuso a rescatar esta gloriosa gesta para la década de 1930, llamó a Lares el altar de la Patria. Inexplicablemente, se olvidó del sacrificio de los mártires que inmolaron su vidas sobre al costado de la iglesia católica del Pepino defendiendo la libertad de Puerto Rico. La lucha por el ordenamiento de la República acaecida en Lares ha tendido un manto de desdén sobre el sacrificio de los mártires del Pepino.

Loas se han vertido sobre Manolo el Leñero, el portador de la bandera del Grito de Lares, que combatió en El Pepino y murió en la cárcel de Aguadilla. La pluma del literato y el poeta han opacado, así, el martirio del pepiniano Venancio Román, quien con su propia sangre de mártir escribía sobre las paredes de la calle: “Yo ha venío a peleal, no ha venío a juyil. Viva la libertad de Puerto Rico”. Mi abuela, Doña Elena Pietri, rompió con el conservadurismo peninsular de su familia y se propuso eternizar el sacrificio de uno de los mártires del Pepino y le puso el nombre de Venancio a mi tío.

La participación de El Pepino en el Grito de Lares ha quedado en el olvido. Después de leer miles de páginas y documentos no hemos encontrado un gesto de la celebración del 24 de septiembre en El Pepino. Solamente he encontrado unos versos escritos por el poeta pepiniano Vegoeli de Guacio sobre la gesta del 24 de septiembre, versos que fueron hecho canción por la agrupación musical Cultura Profética:

Veinticuatro, que gran día
de aquel glorioso septiembre,
Al amanecer el mártir (San Sebastián)
voz liberadora siente.

Viene avasallante el Grito
De la libertad por la patria,
Venancio con el Leñero,
El Porvenir se levanta.

Lares significa lucha,
El Pepino el martirio,
Dios y patria nos requieren
Fe, valor y sacrificio.

En Pepino se fusiona
Lo terreno y lo celestial,
Santificando la lucha
De Dios patria y libertad.

En la fundación del Ateneo Pepiniano propusimos dos cosas. La razón de la existencia del Ateneo sería exaltar el sacrificio de los mártires del Pepino y ponerle, como parte de su nombre, Ateneo Pepiniano 24 de septiembre. Propusimos, además, celebrar todos los años (el 24 de septiembre) una cabalgata desde Lares a Pepino emulando la marcha de los revolucionarios hacia El Pepino y, de este modo, recrear la muerte de los mártires en las inmediaciones de la plaza de recreo y el costado sur de la iglesia católica. Entonces tendría valor El Grito de Lares y del Pepino para los pepinianos y el valor del sacrifico no moriría sino que quedaría como el único recurso de la dignidad y la libertad. El poeta pepiniano ve resurgir el valor y el sacrificio pepiniano en sus versos:

De aquí saldrá la proclama
La nación emergerá,
Brillando en la nueva aurora
Gloriosa en su libertad

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Eliut González

Etnohistoriador y escritor pepiniano. Su literatura mayormente trata de El Pepino y su quehacer. Ha hecho estudios en Teología, Estudios Sociales, Educación, Medicina e Historia de Puerto Rico, el Caribe e Iberoamericana. Es el autor de La Etnia Cultura Pepiniana, La Fundación de las Vegas del Pepino y de El Grito de Indignación (Las Partidas Sediciosas). Ha fundado y sostenido el Seminario Teológico Panamericano. Ha escrito libros en el campo de la Teología y de los Estudios Bíblicos. Algunos temas son El Eterno Propósito de Dios y la Doctrina de los Apóstoles. Ha hecho obra misionera y apostólica en Centro América y en las islas del Caribe. Ha enseñado en la escuela pública y privada, en universidades y en escuelas de Teología. Está retirado parcialmente pero sigue activo son sus investigaciones y sus prédicas.

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