Enfoque Heideggeriano a la Historia Oral del Pepino

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Quizás por ésto, la admiración de algunos de los más alertas hijos del pueblo, en el viejo casino peninsular y en alguna que otra página de las ediciones de Don Simplicio, se filtran alusiones a los Prat-Vélez, en especial, la belleza e inteligencia de sus mujeres. Uno entre esos hombres brillantes, llenos de sabiduría y profunda ironía, fue Pablo E. Rodríguez Cabrero, quien hizo defensa y memoria de Eulalia Prat o de su antecedente inmediato, su tía Josefa. Y fue precisamente en rechazo a las décimas de Las Golondrinas y la exclusión de Doña Eulalia del Casino Español (más tarde, rebautizado como Centro Español Incondicional).

CASINOS Y TERTULIA: El pueblo del Pepino mantuvo su tradición de tertulias y casinos. Casino no en el sentido del que, bajo la presidencia del ex-Alcalde J. N. Oronoz Font en la década del Cuarenta o del Dr. Pedro M. Coll en 1970, auspiciaría bailes de galas durante los días del Patrón —San Sebastián Mártir— y elegiría reinas para carnavales; casino, en el sentido de foro para escuchar a los oradores y conferencistas más respetados del espectro de las ideologías orgánicas y para intercambiar opiniones en favor o en contra de las ideas at issue. En la época pre-autonómica, cuando se fundó el Casino Español, también llamado Centro Español Incondicional. Baldorioty de Castro, Eugenio María de Hostos, Juan Hernández Arvizu, Luis Muñoz Rivera, Luis Rodríguez Cabrero, José de Diego y José C. Barbosa, desfilaron por el podio y sus ideas fueron sujetas a debate. El Casino se abría permanentemente y la clase dominante e intelectual —filósofos orgánicos, al decir de Antonio Gramsci—, contemporizaría allí.

El casino fue la institución que permitió que la historia se pensara, se adviniera como proyecto, desde y por sus protagonistas, en el hallarse presente, allí y fuera de allí. Aún descrito como español incondicional, el casino local acogió en calidad de invitados a figuras, otrora consideradas feroces autonomistas y separatistas: e.g., el Dr. Gerónimo Gómez Cuevas y Baldorioty de Castro, ex-diputado a Cortes en 1869. También se plantearon, en la sala del casino, asuntos de justicia para la resolución ad hoc de sus miembros, por ejemplo, que se desconociera por el Gobierno Español el título profesional concedido a Barbosa por una universidad norteamericana, título que lo convirtió en el primer médico graduado en los EE.UU.

Con el transcurso de los años, esta función del casino pasó a segundo plano y se convirtió en lugar de juegos y bailes. El tema de las partidas sediciosas, por su contenido de violencia y su virtud polarizadora, hizo tabú su mención. Se rehusó el análisis de las causas que las produjo. Se prohibió que, conocidos los hechos de violencia de 1898, se hablara de política o de revoluciones en el casino.

Este tema político pasó a los gremios obreros y sociedades de artesanos, e.g., la Alianza Obrera (1902) de José Tirado Cordovez, la Logia Redención, cuando no, los periódicos de precaria duración en el siglo, de El Circo al Eco del Culebrinas. Del modo más informal, a la botica La Central. Otros intereses literarios, teatrales, filosóficos y periodísticos, animaron a literatos, pedagogos prestigiosos, masones y espiritistas. Entre estos últimos, había contertulios de Manuel Méndez Liciaga.

Méndez rescató una tradición de diálogo ecléctico e intercambio de ideas que se vio debilitada en el Casino y dio acomodo a los encontronazos dialógicos en su botica, donde surgió la tertulia de La Central. A las animadas conversaciones (improvisadas a partir de cualquier tema cadente del momento) acudieron el Dr. Miguel Rodríguez Cancio, Víctor Primo Martínez González, Francisco Latorre, Eugenio «Geñito» Nieves, José Rivera Calasánz, el Dr. José Franco Soto, José Padró Quiles, ex-legislador, el ex-profesor Lino Guzmán y otros. Los fallecimientos de Méndez Liciaga en 1964 y Franco Soto, poco antes, fue el golpe final a tal tradición.

LITERATURA Y VIDA CULTURAL: ¿Habría una rica vida cultural en los albores de San Sebastián? ¡Pocas escuelas y alto alfabetismo son más documentables; pero algunos nombres se hallan de personas con inquietudes literarias, a saber: Joaquín E. Barreiro (1877-1924), telegrafista oficial de Pepino en 1898 y colaborador de periódicos tales como La Correspondencia y El Demócrata (Cayey, 1899); asimismo, los hermanos Andrés y Manuel Méndez Liciaga, de quienes hay prosa poética y artículos publicados que datan de 1900, por la literatura.

Ejemplo es el homenaje de D. Manuel al Charco del Peñón, escrito en 1906.

Don Andrés fue el primer historiador sobre asuntos municipales. Fue autor del Boceto histórico del Pepino (1925). Ambos militaron en el Partido Liberal y colaboraban con el semanario aguadillano Atalaya.

Juan Hernández Arvizu fue el primer gran jurisconsulto nacido en estas tierras y ocupó altos cargos en Jerez de la Frontera (España) y varias gobernaturas españolas. Este cultivó el arte de la oratoria y en el Casino del Pepino disertaba sobre política peninsular.

El Dr. Pedro A. Cebollero, las doctoras Mariana Robles de Cardona y Marcianita Echeandía Font, investigadora de la poliomielitis, Nilita Vientós Gastón, primera abogada litigante en las cortes puertorriqueñas, y el Dr. Segundo Cardona Bosques, se cuentan entre los primeros catedráticos sebastianeños que han enseñado en universidades locales y extranjeras. ¡Letrados en el más profundo y pleno sentido de la palabra!

De entre talentosas y más jóvenes promociones de investigadores en el campo de la literatura y la sociología, habría que mencionar al Dr. José Luis Méndez, graduado en la Sorbona, interesado en la sociología marxista de la literatura e integrado a la enseñanza universitaria, el profesor José Ignacio Cardona, la historiadora María Libertad Serrano Méndez, Migdalia González y otros.

Otros poetas, cuya obra ha sido antologada o ya promovida en libros, han sido Ramón María Torres, Manuel J. Cabrero Echeandía, Elpidio H. Rivera, Joaquín Aymat Cardona (n. 1907), Jerónimo Ramírez de Arellano, Juan Avilés Medina, César G. Torres, Victor Alberty Ruíz, Rafael Seguí Borrero, Víctor López Nieves (n. 1919) y otras generaciones más jóvenes, cuya obra literia arranca de los mediados de 1960, con grupos post-modernistas, e.g., Ramón Vargas Pérez (n. 1941), Héctor Soto-Vera, Joaquín Torres Feliciano, Juan Roure, Jr., Ramón Soto Ríos (n. 1941) y otros.

ARTES PLASTICAS: La pintura ha tenido cultivadores excelentes: Emilia Arbona Vda. de Oronoz, Pedro T. Labayen Jaunarena (n. 1916) María Emilia Somoza (n. 1938), Carmelo Aponte Feliciano (n. 1935), Francisco Rodón Elizald (n. 1934), Isabel Bernal, Alfredo Cancel, Olga Rivera Torres (n. 1949), Eduardo Colón Peña y otros. Una organización llamada ExpoArte durante la década de 1980 promocionó el trabajo de artistas locales mediante exhibiciones anuales.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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