Enfoque Heideggeriano a la Historia Oral del Pepino

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Desde Mirabales, Dolores Prat Prat (1869-1972), con mayor mediocridad y ambivalencia que Eulalia, comprendería su destino ligado a su madre, quien se obsediera con la altivez que cultivó tal cepa de españoles y criollos ya que, en 1898, se vieron castigados por campesinos armados (la quema parcial de su finca en Mirabales). [10] A los segundos, como clase social, los Compontes les radicalizaron, al verse frustrados sus anhelos libertarios y, sobre todo, sus reclamos de justicia social. Campesinos armados significaron la alianza ante la posible provocación de la angustia, desde el soluto colectivo del Uno.

Para 1898 y, en tasas mayores en décadas previas, el 85% de la población de Puerto Rico fue analfabeta. [11]

Habría que entender, en tal contexto, la valía social, privilegio y estima personal que se asoció con poseer educación suficiente. Los aptos culturalmente afinaron y representaron a las ideologías de moda, ya sea para la modificación de aspiraciones políticas o de ideas morales, haciéndolas parte del poder y del bloque histórico generacional.

En España, la clase intelectual y dirigente se pronunció moderada, en algunos momentos. Liberal en otros. Los bandos militaristas dieron su apoyo casi siempre al absolutismo, siendo tranquillas al existencial haberse-resuelto-avanzando. (Heidegger)

Prácticamente, en las colonias, la contraseña fue llamarse español incondicional y añadir tal adjetivo a toda esfera de coparticipación, a saber, sus centros de reunión, sus partidos, negocios y credos.

Como secuela del Grito de Lares, los primeros partidos políticos se formaron en la isla de Puerto Rico. En España y en las antillas se comenzaría a hablar en términos de liberal reformista como opuesto a liberal conservador. La fecha en que ésto ocure es 1873, tras la proclamación de la República Española.

Entre mis entrevistados, sólo D. Dolores Prat-Prat fue tan suficientemente precisa como para rememorar que, tras el Grito de Lares, hubo una recortada ley de emancipación de esclavos (antes que la Monarquía Constitucional de 1873, el 22 de marzo, aboliera definitivamente la esclavitud). Fue la llamada Ley Moret que concedió la libertad a los esclavos nacidos después del 17 de septiembre de 1868. Sin embargo, fue enfática al declarar que no recordaba, si acogida a tal ley, su madre Eulalia Prat emancipó a los suyos. Entre unas risitas pícaras, D. Dolores recordó que «a mi mare la perdía el jabato (nota del autor: Guillermo Prat, esclavo que ella liberó y que tomó como marido ocasionalmente, en su juventud, cuando soltera); pero ella liberó a todos, tan pronto sucedió la Revolución de Lares, no sé si antes de esa ley».

Así también en Pepino, se inventaron contraseñas ante la revuelta y el desvío. Algunos comerciantes peninsulares, más por fijación con el credo incondicionalista que por nostalgia, dieron a sus casas comerciales o a sus haciendas aquellos nombres que enaltecían sus regiones de origen en la Madre España o que enfatizaban sus ideales políticos conservadores. De hecho, el Partido Liberal Conservador cambió su nombre a Español Incondicional, en 1873 y en Pepino la clase hacendataria, españoles de hueso colorado, se alió al mismo. La mayoría de los criollos y campesinos siguieron identificándose como reformistas.

Por ejemplo, entre los españoles incondicionales, en el libro de Arsenio Bastide sobre Josefa Vélez Cadafalch, se anotó que tanto ella como Manuel Prat y Ayats, consideraban a Mirabales, Furnias y Las Marías, como su «Nueva Cataluña», perdida en montes ultramarinos. Algunos catalanes, como él, habían dejado simiente e instituciones en el área. Venancio J. Esteves, rico agricultor de la ruralía pepiniana, defendía la institución del consell de riepto, juntas de justicia autogestionada, dirimida con duelos a pistola.

Durante la administración de los Gobernadores coloniales De La Torre y Juan Prim, Francisco J. «Paché» Vélez (1777-1845) e hijos armaron a miñones y convocaron rogas de axuda. [12]

El regionalismo sentimental por las tierras de procedencia nunca se articuló como separatismo político, sino como lealtad tradicional a España entre tales familias. Daban a las Cortes de Madrid como fuente y símbolo de unidad y seguridad del pueblo, ante la imposibilidad de entender sus propios miedos a la anarquía. Localmente, la defensa y seguridad práctica de la familia y la propiedad, se hizo a cuenta propia, como si España no pudiera hacer nada (Echeandía Font). Esta fue la interpretación del incondicionalismo español, a pesar de los interregnos en los ministerios españoles: «España en el corazón; pero nuestra familia en la pistola» (Arvelo Latorre).

Las familias Jaunarena Azcue y Laurnaga Sagardía bautizaban sus negocios, muy a la navarrense. Seguían considerándose eskerras e incondicionales, e.g., Euzkalerría, Vasconia, Casa Sagardía, Laurnaga y Co. [13]

Manuel Prat y su prole enseñaban el catalán a sus hijos y a los hijos de éstos; también el castellano porque, sobre todo, creyeron en la unidad del Reino Español. Esto fue parte de la historicidad social y el haberse —o no— resuelto avanzando, políticamente, de estas familias en los apéndices coloniales.

A la hora de la verdad, del soluto práctico, los españoles y el peonaje que les sirviera abrió los brazos a los estadounidenses. Para abrazar la hispanidad en el corazón, hubo que abrazar la seguridad práctica: las ideologías de progreso y de conveniencias; para abrazar el autonomismo, se quiso siempre la admisión de prioridades prácticas y de transición. El pueblo llano supo verbalizarlo siempre, con vis del refrán: Barriga llena, corazón contento, lo que equivale a seguridad social y libertad en el corazón.

Un ensayo de Isabel Picó Vidal, The History of Women’s Struggle for Equality in Puerto Rico, incluído por Nash y Sofa en el libro Sex and Class, destaca la importancia, en cada período histórico, de la visión de hombres y mujeres que, independientemente de su clase, defendieron los necesarios cambios legales, sociales y morales, para establecer la igualdad política, económica, social y personal, de los sexos. [14]

Para 1867, antes de la rebelión de Lares, el analfabetismo en la isla alcanzó más del 83.7% de la población. El racismo intenso afectaba a más de 309,891 residentes, clasificados como no blancos, es decir, mestizos, mulatos y negros. En Pepino, muchos se asignaban un lugar oscuro en la sociedad, por internalizar un colonialismo sicológico, una lectura subliminal de la desigualdad de clases y la precariedad del acceso educativo para la gente pobre «no blanca». Padró Quiles, ex-legislador, hijo de esclavos, enfatizó en sus libros de historia obrera, las batallas dadas por él contra el Cura J. Aponte, portavoz de la burguesía blanca en Pepino y, cómo él, al fin y a la postre, triunfó proveyendo por la vía legislativa la primera Escuela Superior para San Sebastián al vencer sobre los intereses privados y racistas de la Academia Santa Rita.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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