Enfoque Heideggeriano a la Historia Oral del Pepino

Categorías: Historia.

… Mucha de la gente que conocí, como Narciso Rabell (Cabrero) fue gente de muchos proyectos —relataría el anciano—. Don Narciso se interesaba lo mismo en una piedra que tú llevaras ante él que en una plantita o helecho. Tenía interés por la ciencia y la política. Y por eso fue alcalde, hombre grande… Sabía la importancia de los partidos, así como organizar a la gente y criticar a los partidos cuando ya no sirven; sabía sobre el campo, la electricidad y el deporte… El primer parque que tuvimos en el pueblo lo hizo él… Todo es interesante, te enseña algo y la gente que tiene proyectos y vive para ellos, como ese señor, sabe convencer y educar al pobre… Según mi padre, otro hombre con la cabeza llena de proyectos, hombre inquieto e inteligente, pese a que tenía mal carácter, fue el que apodaron el Barquero, el mentado Manuel Prat (insertado del autor: 1800-1866). Fue artesano, dibujante y alguna vez hizo un gran bote de vela, muy grande, en la bajada de su hacienda, cerca de una quebrada… La gente lo creyó loco; quizás por eso se fue del campo; pero todavía, antes de la Primera Guerra Mundial, se asomaba la gente y quería saber si era cierto que ese bote existía… Don Blanco, padre, el suegro de Doña Laura, llevó a los gringos a verlo. Fueron a averiguar… Alguna verdad hubo sobre ese bote, que estuvo allí cerca del pozo…porque hasta la hija más pequeña del señor (insertado del autor: Eulalia Prat Vélez, n. circa 1830-1890) y su vecinita de entonces, que fue la abuela (del pintor Francisco Rodón: nota del autor). Ellas vieron esa barga, hablaban sobre ella y cómo los temporales la destruyeron. Las niñas dibujaban. En sus pinturas sobre cómo fue La Barga, así como decía el barquero, uno figura que sería una nave poco comúm… estas niñas dibujaban el barquito de Don Manuel amarrado a vigas y pilares, como res sobre la vieja barranquera del pozo, como pájaro amarrado de las alas. Eso fue lo curioso, la Dársena existió porque el señor tenía conocimiento y las niñas hablaron sobre el asunto por largo tiempo, aunque dejara de existir…

… Mi padre sí recordaba la época cuando la distracción más importante del peonaje y, sobre todo, de los estancieros, fue apostar, beber o chismorrear, sobre quiénes llegarían a tener más tierras, si los venezolanos o los catalanes y mallorquines. Había una competencia de bandos, se jugaban apuestas y se apostaban hasta los gallos… Cuando el barquero se fue a Cuba, se dijo que huía de Betances y ése andaba por la Martinica… Se supo su ida (de Prat) y que murió su hijo varón, el mayor, o que un negro lo mató…

Otro cachaco de campo, que quedó (después de Prat emigrar a Cuba) con ambiciones, con destino, fue Joaquín Vidal, que vivía en Perchas. Ese sí que tenía sinfin de proyectos y fue muy cabezota. (Fue) el primero en moler caña y producir melao… Mi padre se sintió feliz porque los venezolanos ganaron y se hicieron más poderosos que los mallorquines y catalanes. Los caraqueños se fueron quedando con todo, aunque no aplicaban azotes a sus negros, como los Prat de Juncal y Cidral… La única persona, mala sangre, racista, odiosa, que mi padre conoció ya anciano y que fue de los caraqueños, y esta pariente que era de nosotros… se llamó Higinio Arvelo que, siendo administrador para Los Vélez de Mirabales, se maleó. Maltrató a su gente y andó con suerte y no le quemaron»: Entrevista con Pablo Arvelo Latorre, loc. cit.

Entiéndase que cuando él aludió sobre venezolanos y caraqueños se refiere a la presencia y orígenes de las familias tan conocidas de los Cabrero, Echeandía, Belazquide, Arvelo, Mathos, Arvizu, Arteaga Pumar y Rodríguez González, entre otras de este pueblo. Francisco Ramón Arteaga López (1812-1891) eligió esposa entre la parentela Vélez de Mirabales, Lorenza González Vélez.

Estos dos ejemplos aluden a lo que Heidegger llamara destino («Schicksal») y que fue la útil perspectiva desde la cual mis entrevistados narraron la historia de su pueblo. «Destino es el nombre del historiarse de la vida propia». Para el filósofo Heidegger, somos alcanzados por el destino porque «somos destino en el fondo de nuestro ser. En cuanto destinables, referencia al fin, al destino. Pensar lo sido es llevarlo al destino, a la primacía del advenir en la temporalidad y la historicidad, ya que el destino constituye la historicidad original del Dasein».

El destino que se despliega como comprensión y toca la estructura del ser-en-el-mundo, la significatividad posible como referencia y apertura a la iluminación del ser, es llamado proyecto. «El proyecto, Entwurf, es la estructura existencial del ser de la amplitud y su fáctico poder ser» (Heidegger).

Me impresiona que la historia oral permita que el entrevistado se sienta partícipe de determinados proyectos, en este sentido de advenimiento fáctico y soluto del Dasein. La persona no está encerrada en sí, sino soluta, abierta, desatada y despierta, en el mundo. Por esta razón, no se hace historiografía ni proyecto ni destino por cosas-objetos, que en cuanto tales son precarios y desaparecen, sino que la historicidad auténtica se entrega por la relación del ser concreto, el hombre con el mundo, que es esencialmente aquello que lo angustia, su preocupación.

El mundo se presenta primiginiamente como mundo de utensilios, con carácter pragmático; pero es posible, por causa de proyectos, escapar a las inautencidades de intrigas, placeres vanos, negocios y, sobre todo, el temor a la muerte y la falta de rico soluto. El proyecto libera, abre, solve y deyecta.

En cuanto ser-uno-con-otro, el historiarse del Dasein («ser-ahí» de cada persona) constituye un historiarse-con («Mitgeschehen») su destino («Schicksal») y destino en común («Geschick»). El más pleno historiarse de cada persona se forma en esta co-participación del Dasein y su generación, porque «en la lucha y en la coparticipación se hace libre el poder del destino en común».

Al aprovechar las experiencias individuales de mis entrevistados, recordé otro concepto existencial inspirador de esta aproximación a lo historiable. «La angustia individualiza («vereinzelf») —dice Heidegger— y abre así al Dasein como solus ipse… no como una cosa, sujeto sin mundo, sino que pone al Dasein ante el mundo como mundo».

Incondicionalismo y Liberalismo

En los relatos y documentos que hemos adquirido, hemos visto a Josefa Vélez en exilio y en regreso, «en trajín» y «trato con» las facetas del liberalismo español, menos cuajables por causa de la anarquía y caprichos de la estructura militarista, por lo general, partidaria de la monarquía. Por igual, D. Josefa se observaría en angustia y soledad personal, en trajín con sus penurias económicas y, por su lucidez de cayuca, de cabeza pensante, como mujer que, aún vacilaba, aunque comprendía el proceso del México independiente, por haber vivido atada a un estilo de vida cortesano.

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Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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