El Camino de Puerto Rico

Categorías: Historia.

Sabido es que los antiguos partidos de Puerto Rico y San Germán se comunicaban a través de una vereda, de un camino peatonal y, que mas luego fue de herradura llamado el Camino de Puerto Rico.  Lógico es entender que este camino no lo construyeron los españoles.  Era una de las tantas antiguas veredas abiertas y transitadas por siglos por los nativos del país, los taínos, para desplazase por toda la isla,  de un yucayeque a otro.

Fue por este camino que los primeros colonizadores españoles transitaron para explorar y  reconocer la isla.  Entre ellos contamos a Juan Ponce de León, el conquistador de Boriquén, a Cristóbal de Sotomayor, su lugarteniente y fundador de la Villa de Sotomayor, a Juan González, intérprete,  y otros que arribaron a Puerto Rico por la costa oeste desde el poblado de Higuey en la Española y que fueron guiados por indígenas para transitar por estas veredas.

Por este camino, además de inmigrantes, se transportaba el oro que se recogía en el Río Guaorabo,  materias primas, alimentos, ganado, productos locales y de contrabando que entraban por la costa oeste y hasta el situado mejicano.  Cuando los piratas abundaban en la zona de San Juan, el situado entraba por San Germán y era llevado por vía terrestre, con mucha seguridad, a aquel partido en donde ubicaba la cabeza del gobierno colonial y desde donde se administraba el subsidio mejicano para toda la isla.

Todavía está en controversia, para los historiadores,  si el Camino de Puerto Rico, bajo el gobierno español, partía desde la desembocadura del Río Guaorabo en el antiguo partido de San Germán, hoy territorio de Añasco o desde la desembocadura del Río Culebrinas en donde estaba el puerto marítimo de la Aguada.

Mapas que han sido trazados por historiadores utilizando información encontrada en documentos del siglo XVI y del XVII ubican el Camino de Puerto Rico partiendo desde San Germán siguiendo la ribera del Río Guaorabo, hoy Río Grande Añasco y Río Guacio, pasando por el sur del futuro territorio pepiniano, es decir, por el barrio Guacio, atravesando los barrios de Mirabales, Perchas y Espino hasta llegar a Lares.  De allí continuaba hacia Otoao, lugar en donde ubicaba una hacienda real con su centro minero y ya en este territorio hacía un viraje a la izquierda enfilándose hacia el norte hasta llegar a Arecibo y de allí continuaba hacia el este, por toda la costa norte, hasta terminar al Valle del Toa y luego a San Juan.

Otros mapas que han sido trazados por historiadores utilizando información encontrada en documentos del siglo XVI y del XVII ubican el Camino de Puerto Rico partiendo desde el puerto de la Aguada y siguiendo la ribera del Río Culebrinas,  pasando por La Moca y llegando al futuro territorio del Pepino por la región del Guajataca.  Seguía su curso hacia Lares, de allí a Otoao. Ya en este territorio hacía un viraje a la izquierda hacia el norte hasta llegar a Arecibo y de allí continuaba hacia el este por toda la costa norte hasta llegar al Valle del Toa y luego a Caparra.

Podemos concluir que la ruta original de El Camino de Puerto Rico fue la que se originaba en la desembocadura del Río Guaorabo puesto que allí había una hacienda real con un centro minero que necesitaba una vía de transportación hacia Caparra.  Luego, cuando Aguada empezó a tomar prominencia como puerto, resulta lógico pensar que los inmigrantes y  la mercancía que entraba por el oeste necesitaban una ruta más directa para llegar a San Juan sin verse en la obligación de bajar hasta la desembocadura del Río Guaorabo para tomar el escabroso camino que  conduciría a San Juan.  Las autoridades de Aguada, utilizando una de las antiguas veredas indígenas que pasaba por la Moca y El Pepino, conectaron este puerto con el Camino de Puerto Rico a la altura del Pepino en la región de Guajataca cerca de Lares en donde empalmaban ambas rutas.

Lo que queremos mostrar es que el futuro territorio pepiniano fue hollado por el pie de los conquistadores y colonos desde principios de la colonización lo que nos hace pensar que no era un lugar desconocido sino que estuvo en la mirilla constante de los transeúntes antes que se formara su primer núcleo poblacional.

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Eliut González

Etnohistoriador y escritor pepiniano. Su literatura mayormente trata de El Pepino y su quehacer. Ha hecho estudios en Teología, Estudios Sociales, Educación, Medicina e Historia de Puerto Rico, el Caribe e Iberoamericana. Es el autor de La Etnia Cultura Pepiniana, La Fundación de las Vegas del Pepino y de El Grito de Indignación (Las Partidas Sediciosas). Ha fundado y sostenido el Seminario Teológico Panamericano. Ha escrito libros en el campo de la Teología y de los Estudios Bíblicos. Algunos temas son El Eterno Propósito de Dios y la Doctrina de los Apóstoles. Ha hecho obra misionera y apostólica en Centro América y en las islas del Caribe. Ha enseñado en la escuela pública y privada, en universidades y en escuelas de Teología. Está retirado parcialmente pero sigue activo son sus investigaciones y sus prédicas.

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