Devoción a San Sebastián Mártir

Categorías: Historia.

Introducción: Nuestras investigaciones anteriores han ido dirigidas a descubrir el origen más remoto de nuestro pueblo pepiniano. Logramos toparnos con un documento de 1707 que nos trajo la luz. Pepino fue un hato de la Villa de Aguada que evolucionó a un partido como consecuencia de su cambio de modelo económico, del pecuario al agrario.

Tuvimos la oportunidad de enumerar, conocer los dueños y ver a fondo los hatos y criaderos que se reportaron para esa época

También estudiamos más a fondo el origen del nombre de Pepino para sustentar la teoría de que nuestro nombre se origina de los mogotes calizos de nuestra geografía.

Ninguno de estas investigaciones ni las investigaciones de compañeros historiadores han agotado el tema pepiniano. Esperamos por futuros investigadores que indaguen más en las páginas de la historia y nos revelen ángulos no explorados de nuestra vida como pueblo.

Cada una de estas investigaciones han durado años largos de búsqueda y cuando logramos tener algo sobre lo cual apoyarnos, luego de consultar con otros historiadores, nos pusimos en la marcha de redactar nuestro hallazgos.

Esta vez hemos investigado de donde se origina la devoción a San Sebastián y nos parece que después de darle vuelta a nuestra historia hemos encontrado el origen de dicha devoción.

San Sebastián Mártir

Hoy nos place compartir con ustedes el origen de la devoción patronal de San Sebastián. Nuestro estudio comienza desde 1491 en la Villa de Agüimes de la Isla Gran Canaria. Luego pasamos a la Villa de San Germán, Puerto Rico y más adelante a la Villa de la Aguada en el 1690. Veamos.

Son muchos los pueblos españoles que tienen a San Sebastián mártir como patrón católico antes del descubrimiento del Nuevo Mundo. Incluso la devoción este mártir fue a parar a las Islas Canarias. De estos pueblos es de donde se reparte la advocación a este santo católico hacia el Nuevo Mundo.

Deducimos como primera posibilidad que fue un extranjero venido de España y o de alguna de las primeras colonias hispanas que surgieron con la colonización con el fin de invertir en suelo pepiniano.

Una nota de mucho valor es tener en cuenta que los pobres, las clases bajas, no tenían poder de ninguna clase para imponer la advocación a un patrón puesto que requiere de capacidad económica. Por lo tanto debemos considerar que el impulsor de la advocación a San Sebastián en el Pepino debió de haber tenido el poder económico ya fuere para establecer ser el capitán poblador, para comprar una hacienda o establecer un hato.

Nuestro estudio revela que San Sebastián se considera un mártir protector puesto antes de ser mártir fue soldad romano. La iglesia católica y la tradición católica lo ha presentado como un protector de territorio principalmente, vastos territorios.

Tenga el lector claridad sobre los puntos anteriores los cuales creemos no pueden dar una pista de cómo la advocación a San Sebastián Mártir llegó a nuestro pueblo:

  1. Pudieron venir de España directamente como o de alguna de las primeras colonias de América.
  2. No fueron pobres sino gente con capacidad económica la que inició el culto a San Sebastián en el Pepino.
  3. Existía la tradición de que San Sebastián Mártir era un patrón protector puesto que en su vida terrenal fue un soldado romano.

Nuestros historiadores han deducido la existencia de un oratorio en el territorio pepiniano. Su ubicación exacta no ha sido señala todavía por os investigadores.

Nuestra Teoría

Los primeros hallazgos son el producto de la investigación del historiador y poeta pepiniano Ramón Varga Pérez que nos plantea la figura del alférez real de San Germán y del capitán de milicias de Aguada: Don Sebastián González de Mirabal.

La Villa de Agüimes

Acercándonos a la figura de Don Sebastián, tenemos que Don Sebastián nació en el 1660 en Villa de Agüimes, en la isla Gran Canaria. Villa de Agüimes es un municipio de la Gran Canaria. El patrón de este municipio es San Sebastián Mártir. Los padres de Sebastián, al parecer pudientes, eran muy católicos y devotos del santo patrón. Llamaron su hijo por el nombre del patrón del pueblo: Sebastián. Pensamos en que su familia aspiraba a que fuera un gran soldado y un devoto católico.

Como nota adicional indicamos, de acuerdo a los documentos que tenemos, Sebastián debió ser de apellido Pérez, pues su padre era Don Simón Pérez quien llegó a ser capitán de milicias en Villa Aguimes.

No obstante tomó el apellido de su abuelo materno, González. Parece que había libertad para apellidar o seguían la costumbre portuguesa de usar el apellido materno como el primer apellido. Nuestra búsqueda llega a la conclusión que las generaciones los Pérez –González habían nacido en Villa Agüimes y estaban ubicados en Puerto Rico, específicamente en San Germán. Los miembros de esta familia venían a establecerse a Puerto Rico en su juventud.

Describamos el pueblo de origen de esta familia. La Villa de Agüimes era un núcleo de aborígenes que para 1491. Fue fundado como villa por medio de los obispos por orden de los Reyes Católicos. Este territorio le fue entregado como feudo a los obispos como una compensación. Testimonio señorial de aquella época son el Palacio Episcopal y la Iglesia Parroquial.

Abundan en esta Villa innumerables funestes de aguas, por virtud de las corrientes de agua provenientes de la cuenca del barranco de Guayadeque. Esto permitió, después de la conquista española, el cultivo de caña de azúcar.

Al igual que en el resto del sureste de Gran Canaria, parte de la población de Agüimes optó, en el pasado, por la emigración a Cuba, Puerto Rico y otros países de América. Los documentos tienden a indicar que el padre de Sebastián, un canario, vino a Puerto Rico a hacer inversiones para aumentar su capital y darle un futuro a sus hijos.

Las influencias de Don Sebastián

La familia Pérez-González llega a Puerto Rico y se ubican en el suroeste de la isla. En San Germán, en el 1691, Sebastián opta y es nombrado alférez real por el gobernador Juan Franco de Medina. Conviene que describamos lo que es un alférez real o mayor. Era miembro del cabildo indiano con un cargo honorífico, útil en las ceremonias reales. Su única función consistía en pasear el estandarte real en los días de fiesta y en las ceremonias oficiales.

El estandarte real representaba al soberano español, al rey español. Este puesto honorifico, solamente lo podía solventar una persona que tuviera dinero pues se requería dinero para los gastos de agasajos y fiestas, y las monedas que se arrojarían a la plebe.

Para el 23 de noviembre de 1695 es hecho teniente y capitán de guerra del Partido de Aguada. Vivía en el coto del Espinal para el 1700 donde era dueño de una estancia con un Cañaveral, un trapiche de caballos y un platanal. Además era dueño de ganado de res y cerda en el sitio De la Laguna, y de dos caballerías en el Salto.

Y fue en esta calidad de alférez real de San Germán y teniente y capitán de guerra de la Villa de Aguada que tuvo el poder que le daba el gobierno español y el gobierno colonial para explorar las tierras del Pepino para fines de 1690. En su exploración por el sur del futuro partido adquirió tierras, unas 400 caballerías de tierra mayormente para pastar ganado mayor y menor a la orilla del río. Una parte de ese territorio tomó su nombre: Barrio Mirabales.

Inicio de la Devoción a San Sebastián

En un informe requerido por al Alcalde de Aguada, tenemos información que para 1707 existían varios hatos y criaderos en territorio del Pepino. Cerca de 15 años antes, don Sebastián había explorado el territorio sur del futuro partido del Pepino y había obtenido de las autoridades superiores permiso para establecer un hato en aquel lugar.

Esto nos lleva a deducir que la devoción por San Sebastián mártir la origina Don Sebastián y su gente para la 1690-1700 en lo que hoy es el Barrio Mirabales. Es probable que el primer oratorio, lugar dedicado a la devoción a San Sebastián Mártir, se estableciera allí puesto que la gente que trabajaba con Don Sebastián se ubicó en ese lugar y establecieron un hato, una finca de ganado mayor o menor. Sabemos que Sebastián González de Mirabal regresó a España por un tiempo para atender algunos asuntos. El día 13 de mayo de 1705 el capitán Sebastián González de Mirabal y el alférez mayor de la villa de San Germán vuelve a Puerto Rico

Es probable que en las frecuentes visitas de Don Sebastián a Mirabales, quien era de origen católico y quien un católico ferviente, este fuera a rezar a ese oratorio de su propiedad. Se desconoce cuando falleció Don Sebastián pero los documentos dicen que murió en la Villa de San Germán.

De esta manera entendemos que es Don Sebastián el que inicia la devoción al mártir y que finalmente San Sebastián se convierte en el patrón del naciente partido. Tengamos en mente que Don Sebastián, vino emigrado de la Gran Canaria de muy pequeño. Era miembro de una familia pudiente que se estableció en San Germán. Cuando él explora a El Pepino tenía él cerca de 35 años, lo que indica que todavía había lazos fuertes con su familia de San Germán. Es probable que su padre le hubiera dado su herencia o trabajaba para aumentar el patrimonio de la Familia Pérez-González.

Bueno, el punto es que era adinerado con capacidad de comprar y establecer un oratorio en honor al patrón de su tierra originaria. Acceder a alférez rea lo ponía en una posición de privilegio, el cual aprovechó para llegar a ser teniente y capitán de milicias de Aguada y comprar buenos terrenos.

Aceptación General

Los hatos del futuro Partido del Pepino acogieron con beneplácito la nueva devoción a pesar de las devociones particulares de cada residente. El nuevo Partido de 1752, Las Vegas del Peino, acogió a San Sebastián como el patrón de la población y cuando se inauguró la parroquia fue la confirmación de dicha selección. Esta minuciosa historia nos hace pensar que Las Vegas del Pepino fue un territorio que se levantó bajo la influencia cultural de los canarios.

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Valelionel

Publicación autorizada por el Administrador del Portal. Periodista, Artista, Caricaturista y Escritor pepiniano nacido en Añasco. Creador de la tirilla Filito publicada durante quince años en el diario Nuevo Día y diarios de países de habla hispana en Latinoamérica, Estados Unidos y Europa. Autor de doce libros entre los que se destacan Filito at Large, Filito el Libro, Diccionario Real de la Lengua, Vida de Jesús un Evangelio Armonizado, Sancocho Cristiano Volúmenes I-IV y Bendiciones Cristianas Vols I-II.

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