Camino de eternidad

Categorías: Pueblo y Gente.

Hay dos poemas, como dije, que son de lo mejor del libro y la sección. Ya sabemos, que Héctor Soto es como el dios caído de Lamartine, símbolo del poeta en ‘Méditations poétiques’. El interroga el silencio. Invoca lo sagrado. Al reproducir para su libro uno sus trabajos en una revista titulada «Ecos del Alma», topamos con el poema apostrófico Silencio, donde no hay sino una sugerida personificación. No es la petición de una amante a una amada carnal. Este intercambio exhortativo del hablante de Soto Vera es un reclamo del Alma, del Ego superior.

Silencio. Escucha. Te siento dentro de mí.
No ves mis ojos, ¿cómo te ansían? Silencio. Calla.
¿No ves cómo anhelo oír de tus labios un Sí?
Te busco dentro del perfume,
dentro del aliento de una flor.
Te concibo en lo eterno: en el amor.
Calla. Háblame en el silencio de labio a labio,
de boca a boca. Dáme tu aliento perfumado.
Dáme tus besos y luego… ¡ámeme!

[Camino de Eternidad [CdE], de Héctor Soto Vera (HSV)]

Antes de entender ese ambiente, de silencio y luz, al que Soto Vera arribará, quiero que se entienda cómo el filósofo (social) en las penumbras, el caminante ciego, en búsqueda de su Maestro, pasará al análisis de las esencias, que es la tercera sección propuesta. Valdría referirnos a poemas con los que HSV reacciona, de modo claro y concreto, al adormecimiento cultural, que es la situación concreta de su pueblo en particular y la patria en general. En uno de sus textos, Anestesia, explica:

Mi pueblo duerme / la anestesia del olvido.
Hay miedo entre las venas. / Ese apego
al Amo no lo deja sacudirse a sí mismo.
El miedo del colonizado / es una enfermedad
del alma. / Es enajenación. / Hay una rodilla
en el estómago / y no puede sacudirse.
Y el sueño de ser libre / ha quedado en el olvido.

[[CdE], de Héctor Soto Vera (HSV)]

Es característica de una sociedad anestesiada por el colonialismo, atrofiada en el alma y con la rodilla del amo, oprimiendo el estómago de su víctima (que es uno de los talones de Aquiles, o puntos neurálgicos o las collejas, del pancista, el pobre en apatía y dependencia), lo que escribe en otro de sus textos, donde condena la enajenación, el consumerismo, la experimentación con las vidas de los puertorriqueños, que son utilizados como conejillos de Indias, sin que, por anestesiados, entendamos que podemos sufrir el mismo trato que se da a la basura en los vertederos. La conclusión de una descripción tan dura de la situación moral y política que atravesamos es: «Hemos perdido la sensibilidad» [CdE, op. cit.]

Para el filósofo popular al que conoceremos, es válido que se condene el colonialismo religioso, lo mismo que el político. Soto Vera llamará canallas a los creadores de restricciones y desprecios por razón de «Razas, Casta, Fronteras (Religión)», y dirá que el dogmatismo y la ambición, el «antagonismo, las guerras», son hijas directas de la división de la tierra en fronteras y parcelas y la acaparación del pan. «Maldito aquel que puso / la primera verja… / y dijo: «Esto es mío». / Este fue el primer canalla que acaparó el pan» [CdE, ed. cit).

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Carlos Lopez Dzur

Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años. Caribeño, nprincano, con visión hostosiana y bolivariana, Ph .D. en Filosofía Contemporanea en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Humanidades e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. En sus estudios graduados en Filosofía Contemporánea, fue discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum.

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