Camino de eternidad

Categorías: Pueblo y Gente.

I. El ser y la persona
II. Sociedad y pertenencia
III. Conflictos: lo kármico
IV. Ideario filosófico-social
V. La vida y la muerte

En este orden es que dispondré mi análisis a los temas del libro.

EL SER Y LA PERSONA: En sus «Meditaciones poéticas», Alphonse de Lamartine escribía que, por «infinito en sus ansias, el hombre es un dios caído que se acuerda del cielo». Si hablara de la persona de Soto Vera como dios caído («un dieu tombé»), el Ser verdadero, lo menos limitado de su naturaleza, sería su corazón y su voluntad, con ansias de infinitud. Quiero que sea, a través de sus propios versos, que los lectores descubran y aprehendan quién ha sido HSV, su biografía y sus sentimientos de hoy.

De Soto Vera se sabe que nació el 10 de agosto de 1936 y no conoció su padre. Que prefiere el contacto con la Naturaleza y el verdor de sus campos, por lo que el barrio Hato Arriba, de San Sebastián, ha sido su morada fija y el seno en que crió su familia. El amor a la Naturaleza, a sus semejantes, al gusto musical exquisito, el amor a los compositores clásicos, lo atribuye a la influencia de María Vera.

En los poemas «A mi padre» y «A mi madre María Vera», se puede conocer los aspectos de privacidad y emotividad que gravitaran sobre Héctor siendo niño. Recuerda la pobreza, el sacrificio de su madre y los heroicos legados de ella, la costurera que sacaría adelante su familia. Doña María tuvo una vida ejemplar y no concibió por tarea que su hijo Héctor se atara «a dogmas ni a creencias supersticiosas» (op. cit).

Una vela, un quinqué, alumbraron sus ojos /
para bordar ropones y pañuelos / para darme
leche y mitigar mi llanto de hambre…

[«A mi madre María Vera», en CdE, borrador de la edición]

El mensaje de ambos poemas es cuán profundamente HSV siente las tradiciones y obligaciones familiares. Tuvo un padre que lo abandonara, que no suplió ni alimento ni cariño ni seguridad emocional, pero ésto habría sido más doloroso si no hubiese tenido lo que describe como «una super Madre / de corazón grande y amoroso». Del padre Soto Vera apuntó: «todavía sufro su ausencia», pues, cree que la imagen (de una autoridad) masculina es necesaria al desarrollo sico-sexual de los hijos en una familia. Y no habla necesariamente del buen proveedor, ni sobre un ente disciplinador y machista; se infiere que el padre que anhela tendría que ser como un amigo. Un ser cercano que bendiga y sonría. «¡Ah mi padre, cómo me dejó / sin un beso!», escribió Soto Vera después del siguiente epígrafe:

No te guardo rencor.
Nada tengo que perdonarte.
Me díste de lo que tenías.

[«A mi padre», en CdE]

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Carlos Lopez Dzur

Carlos López Dzur es un narrador, poeta y filósofo, nacido el 1 de septiembre y residente en Orange County, California, desde hace más de 30 años. Caribeño, nprincano, con visión hostosiana y bolivariana, Ph .D. en Filosofía Contemporanea en la Universidad de California, Irvine. Cursó sus estudios de B.A. en Humanidades e Historia Latinoamericana en la Universidad de Puerto Rico; obtuvo dos M. A. 'Summa Cum Laude' en Montana State y San Diego State University. En sus estudios graduados en Filosofía Contemporánea, fue discípulo de los filósofos Dr. Alfred Stern y la Dra. Martha Nussbaum.

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