Análisis sobre la Historia de San Sebastián

Categorías: Historia.

Eliut González- Para nosotros, los pepinianos, nuestro terruño y su gente ocupan gran parte de nuestro corazón sicológico y afectivo, allí donde están nuestras raíces y afectos primordiales. Muchos estudiosos y escritores pepinianos han hecho su esfuerzo para darle razón científica a nuestra tan valorada pepinianidad. Estos breves apuntes intentan contribuir al gran esfuerzo de los pepinianos de apuntalar sus raíces y proyectar al universo lo que somos. Estos breves ensayos se proponen analizar limitadamente, desde sus orígenes, la arqueología, antropología, sociología e historia de San Sebastián de las Vegas del Pepino.

Etapa Arqueológica Precolombina

En este análisis comenzaremos diciendo que bajo los auspicios del Instituto de Cultura Puertorriqueña se han llevado a cabo algunas exploraciones arqueológicas en suelo pepiniano con la participación del arqueólogo, poeta y hermano pepiniano Ramón M. Estrada Vega. Los que estén interesados en ver los mapas que se han levantado producto de estas investigaciones se pueden dirigir al Instituto y ver estos estudios al detalle.

Oficialmente, se han encontrado, cerca de los ríos y cuevas, restos de materiales indígenas en aproximadamente en ocho (8) de los barrios del Pepino. Los arqueólogos artesanales locales nos han descrito los materiales que han encontrado y que todavía, nos dicen, se encuentra gran cantidad de objetos de origen aruaco, arcaico y taíno esperando algunas acciones arqueológicas oficiales.
Resulta muy interesante que un arqueólogo artesanal sea penado por la ley de acuerdo al estado de derecho de Puerto Rico. Sin embargo, han sido los que, mayormente, han aportado las pistas sobre estos materiales indígenas.

Trazos indígenas que permanecen en nuestro territorio

Los barrios de Alto Sano, Cibao, Culebrinas, Eneas, Guajataca, Guacio, Hoyamala y Saltos han aportado mucho material arqueológico. Está por verse si en algunos de estos barrios, al encontrarse y estudiarse algún yacimiento, pudiera probarse que hubo algún yucayeque o poblado indígena. Hasta ahora, no tenemos investigaciones ni evidencias que así lo manifiesten. Sin embargo, nos llega información de que existió un yucayeque al otro lado del puente del río Guacio, hoy territorio de Las Marías.

Lo cierto es que para los días antes del descubrimiento europeo, los cacicazgos taínos de Otoao, Aymaco, Guajataca y Yaguecax confluían en el futuro territorio pepiniano. El famoso Camino de Puerto Rico, que se originaba al norte de la desembocadura del Río Guaorabo (Añasco), era una de las veredas principales utilizadas por los taínos para comunicarse con el resto de la isla. No hay duda que tuvo que haber algún poblado indígena en nuestro territorio. Solo faltan investigaciones arqueológicas oficiales para comprobarlo.

Estos hallazgos son apuntadores de una inequívoca presencia indígenas en lo que hoy es el territorio de El Pepino. Nombres taínos se han adjudicado a algunos de nuestros barrios, tales como Aibonito, Bahomamey (antes Babumamey), Caimitos, Cibao, Guacio, Guajataca y Guatemala. Los ríos y quebradas también recogen algunos de estos nombres taínos: Caimitos, Capá, Coalibina (Culebrinas), Guamá, Guatemala (Goatemala), Emajagua y otras. Y no fueron los españoles quienes adjudicaron estos nombres. Ya estos nombres estaban dados. Pero ¿cuánta herencia taína corre en la sangre de los pepinianos?

Hacía varios siglos que los amerindios poblaban la isla de Boriquén a la llegada de los españoles. Venidos de América del Norte, América Central y de las márgenes del Río Orinoco de Venezuela, los indígenas se establecieron en las Antillas y Puerto Rico, la que habían poblado con varios miles de sus pares.

Un dato general de mucho interés es que la parte oriental de Boriquén estaba bajo el asedio de los indios caribes. No obstante, parecería que la parte occidental de la isla gozaba de cierta paz y estabilidad. Claro, todo esto sucumbió ante la llegada de los españoles desde la isla cercana de Quisqueya. Y es en este litoral occidental en donde se da la mayor explotación, resistencia y lucha de los indios contra el nuevo régimen español.

Los pepinianos originales adaptamos el estilo de vida de los Taínos

La que se suponía fuese la base racial de la puertorriqueñidad y la pepinianidad, la raza taína, fue paulatinamente diezmada por el trabajo forzado, el maltrato dado por los españoles, por las enfermedades traídas por éstos, por la huida de los indios a otras islas cercanas y por el exterminio o genocidio al que fueron sometidos. El remanente de la indianidad local se fue a refugiar a la altura, a las montañas, entre las Indieras de Adjuntas, Maricao y las cercanías de Mayagüez.

Cuando Don Andrés Méndez Liciaga describe, en el Boceto Histórico del Pepino, el modo de vida de los primeros pepinianos en la aldehuela de El Pepino nos dice que vivían al modo taíno: habitaban en bohíos, dormían en hamacas, cultivaban para subsistir, vivían una vida sedentaria de poca actividad, su dieta era casi vegetariana, les gustaba las bebidas fuertes y espiritosas, eran aplicados al baile y lo tomaban suave. No hay duda que para subsistir en el trópico había que imitar a los expertos en supervivencia, y estos, indiscutiblemente, eran los taínos.

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Eliut González

Etnohistoriador y escritor pepiniano. Su literatura mayormente trata de El Pepino y su quehacer. Ha hecho estudios en Teología, Estudios Sociales, Educación, Medicina e Historia de Puerto Rico, el Caribe e Iberoamericana. Es el autor de La Etnia Cultura Pepiniana, La Fundación de las Vegas del Pepino y de El Grito de Indignación (Las Partidas Sediciosas). Ha fundado y sostenido el Seminario Teológico Panamericano. Ha escrito libros en el campo de la Teología y de los Estudios Bíblicos. Algunos temas son El Eterno Propósito de Dios y la Doctrina de los Apóstoles. Ha hecho obra misionera y apostólica en Centro América y en las islas del Caribe. Ha enseñado en la escuela pública y privada, en universidades y en escuelas de Teología. Está retirado parcialmente pero sigue activo son sus investigaciones y sus prédicas.

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